Una persistente irregularidad en el servicio eléctrico urbano reactivó los cuestionamientos vecinales contra la gestión del alumbrado público en Catamarca. Vecinos de la zona norte de la Capital denunciaron que las farolas del tendido callejero permanecen encendidas a plena luz del día, registrando focos en funcionamiento pasadas las 13:30 horas y exhibiendo un consumo desmedido de electricidad que termina impactando en las boletas impositivas que abona la comunidad.
A través del espacio Reporte Ciudadano, frentistas del sector manifestaron su indignación ante lo que califican como un derroche sistemático de recursos energéticos. Los usuarios remarcaron que el costo financiero de mantener las luminarias activas durante horarios con plena radiación solar es solventado de manera obligatoria por los contribuyentes a través de las tasas municipales y las cargas tributarias incluidas en los servicios básicos.
La situación adquiere un tono de fuerte contradicción con lo que ocurre en otras áreas del Valle Central. Mientras en el sector norte las lámparas alumbran el asfalto bajo el sol, habitantes de barriadas como las 250 Viviendas o de la plaza 25 de Agosto reclaman cotidianamente por circuitos descompuestos y cuadras enteras que quedan a oscuras al caer la noche, transformando las esquinas en zonas vulnerables a hechos delictivos.
El reclamo vecinal también expone fallas operativas recurrentes en los sistemas de encendido automático y fotocélulas. Los vecinos denuncian que cuadrillas técnicas reemplazan equipos que dejan de funcionar a los pocos minutos de ser reparados, desnudando la precariedad de los materiales utilizados y la falta de supervisión sobre el mantenimiento rutinario del cableado urbano.
Falta de control de EC SAPEM, tarifas infladas y desidia municipal
El descontrol en el suministro del tendido eléctrico interpela directamente la administración del gobernador Raúl Jalil y de los organismos energéticos provinciales. La empresa distribuidora de energía provincial (EC SAPEM) y las dependencias comunales trasladan constantes incrementos tarifarios a los usuarios residenciales, pero omiten calibrar los temporizadores del sistema de distribución para evitar gastos energéticos innecesarios en la vía pública.
Esta pasividad técnica de los organismos públicos genera malestar social frente al esfuerzo económico que demandan las boletas domiciliarias. Mientras el discurso gubernamental insiste en pautas de eficiencia energética y cuidado del consumo en los hogares, los entes estatales evidencian una marcada desidia al tolerar farolas encendidas durante horas pico sin desplegar cuadrillas de inspección que corrijan los tableros.
La recurrencia de postes encendidos durante el mediodía confirma el deficiente mantenimiento que padece el alumbrado público en Catamarca. Con vecinos que deben financiar el derroche estatal a través de sus impuestos y sectores enteros sumidos en penumbras durante la noche, los usuarios exigen revisiones técnicas inmediatas para evitar dilapidar recursos energéticos esenciales en medio de la crisis tarifaria.