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Tras fracasar la licitación privada, el Gobierno arranca sin presupuesto la obra de la Terminal en Catamarca

La obra se ejecutará por administración tras una licitación desierta, sin partidas previstas en el Presupuesto 2026 y con un diseño reducido.

El proyecto para reemplazar la vieja estación de colectivos sumó un nuevo capítulo de incertidumbre tras confirmarse que la Provincia ejecutará por cuenta propia la obra de la Terminal en Catamarca. Luego de que la licitación internacional de casi 29.000 millones de pesos quedara totalmente desierta al no presentarse ninguna de las doce empresas que retiraron pliegos, el gobernador Raúl Jalil resolvió iniciar tareas de movimiento de suelo por administración, recurriendo a maquinaria de Vialidad Provincial.

La maniobra oficial encendió críticas debido a que la construcción carece de respaldo financiero garantizado. El emprendimiento no fue contemplado en las planillas anexas de la Ley de Presupuesto 2026 sancionada por la Legislatura provincial, por lo que el avance de los trabajos dependerá de las partidas discrecionales que la cartera de Transporte consiga mes a mes en un contexto económico de extrema estrechez fiscal.

El nuevo esquema implica además un significativo recorte respecto del anteproyecto publicitado desde 2022. La iniciativa original preveía un moderno edificio de dos plantas con 32 dársenas, estacionamiento público y centros de entretenimiento, mientras que la reformulación obligada redujo las dársenas a 26 y el techado a 7.243 metros cuadrados, adoptando un método de placas de fibrocemento y estructuras metálicas para abaratar costos.

La inversión estatal previa ya demandó sumas millonarias sin que hasta el momento se observe infraestructura operativa. Para asegurar el predio de 10 hectáreas sobre la avenida Juan Chelemín, junto al Club San Lorenzo de Alem, el Estado provincial desembolsó 2.925 millones de pesos al Obispado a razón de 25 dólares el metro cuadrado, adquiriendo una parcela que permaneció ociosa durante años ante la falta de inversores privados.

Fracaso del financiamiento privado, diseño recortado e improvisación presupuestaria

El traspié de la licitación dejó al descubierto los cálculos errados del equipo de gobierno. Pese a que compañías de transporte de larga distancia como Andesmar y constructoras locales mostraron interés inicial, ninguna firma aceptó financiar el 100% de la obra a cambio de una concesión comercial, obligando a descartar el segundo llamado tras advertir que el sector privado no convalidará inversiones de esa escala sin aportes del erario.

La estrategia actual de la Casa de Gobierno apunta a levantar el esqueleto básico para luego intentar licitar las terminaciones y el estilo a futuros concesionarios. Este intento de emparchar la planificación contrasta con las terminales de Fiambalá y Belén, que contaron con fondos directos del fideicomiso minero, dejando al proyecto de la Capital atado a la disponibilidad de caja mientras la antigua sede de avenida Güemes sigue saturada por el tránsito urbano.

El inicio de estas tareas a media máquina confirma las falencias de gestión en torno a la obra de la Terminal en Catamarca. Con promesas electorales que se arrastran desde hace cuatro años, un presupuesto oficial inexistente y la incertidumbre de no saber cuándo podrá terminarse el edificio, los usuarios del transporte continúan padeciendo las deficiencias de una estación obsoleta que el Estado no logra reemplazar.