El continuo deterioro de los indicadores laborales a nivel país profundiza el escenario de vulnerabilidad para el empleo formal en Catamarca. De acuerdo con los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el trabajo registrado acumuló en junio su decimotercer mes consecutivo de caída neta, alcanzando un volumen general de puestos equiparable al observado a fines de 2014, lo que consolida un retroceso histórico para los asalariados.
Durante el período analizado se destruyeron 12.260 puestos en todo el territorio, divididos entre 6.261 despidos en el ámbito privado, 5.127 cesantías en el sector estatal y 872 en el servicio doméstico. Los informes técnicos advierten que la industria manufacturera encadena veinte meses continuos en terreno negativo, mientras que la actividad comercial arrastra trece períodos en recesión, afectando de lleno a los centros urbanos y polos productivos provinciales.
A la pérdida constante de puestos de trabajo se suma el estancamiento de las remuneraciones frente a la inflación acumulada. El relevamiento salarial confirmó que los sueldos privados quedaron por debajo de los valores previos de referencia, evidenciando una pérdida de poder de compra donde el 50% de los trabajadores en blanco percibe un ingreso de bolsillo inferior a los 1.385.000 pesos, una cifra insuficiente ante los constantes aumentos de servicios.
La destrucción neta que ya supera las 354.000 bajas registradas desde el inicio de las reformas económicas nacionales solo encuentra un paliativo precario en el monotributo. Esta migración forzada hacia ocupaciones independientes transparenta la precarización que experimentan las economías del interior, donde las contrataciones estables continúan desapareciendo sin que se generen alternativas genuinas en las ramas productivas tradicionales.
Desplome fabril, salarios estancados y falta de contención gubernamental
Este retroceso estructural desmiente las promesas de reactivación económica pregonadas por la administración del gobernador Raúl Jalil. Pese a los anuncios oficiales sobre radicación de inversiones privadas y promociones industriales, las plantas fabriles locales no logran amortiguar el impacto del freno productivo, acelerando suspensiones y congelamiento de vacantes ante la falta de líneas provinciales de salvataje directo a las pequeñas y medianas empresas.
Asimismo, la dirigencia sindical cuestiona que los organismos del Estado provincial replican las políticas de austeridad sobre los sueldos públicos. La reticencia gubernamental a otorgar recomposiciones paritarias que equiparen el costo real de la canasta básica familiar deprime aún más el consumo en los comercios locales, generando un círculo vicioso de menor facturación mercantil y mayores despidos en el sector privado formal.
La contracción laboral expone las debilidades del modelo de sostenimiento del empleo formal en Catamarca. Con trece meses ininterrumpidos de destrucción de puestos, fábricas trabajando a pérdida y familias que deben subsistir con ingresos depreciados, la clase trabajadora reclama medidas urgentes de protección laboral y estímulo productivo para frenar un desmantelamiento que amenaza el sustento de miles de hogares catamarqueños.