La confirmación de infecciones en animales encendió las alarmas de productores y autoridades frente a la aparición de casos de rabia en Catamarca. El ministro de Desarrollo Productivo, Luis Castro, debió trasladarse de urgencia a la localidad de Los Varela, en el departamento Ambato, para encabezar una reunión interinstitucional con el fin de coordinar acciones de bloqueo epidemiológico ante el avance de esta peligrosa zoonosis.
Del encuentro participaron autoridades de las intendencias de Los Varela y La Puerta, técnicos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), especialistas del INTA, miembros de la Sociedad Rural y de la Dirección de Ganadería. Los funcionarios nacionales detallaron las características del virus y remarcaron la necesidad de notificar inmediatamente cualquier animal con sintomatología nerviosa para evitar contagios a personas o rodeos vecinos.
El plan inicial dispuesto por el área productiva contempla la distribución de una partida acotada de vacunas antirrábicas para comenzar la inoculación en rodeos de la zona afectada, sujeta a ampliación según la demanda. Además, se acordó ubicar y reportar refugios de murciélagos hematófagos, principales transmisores silvestres del virus, con el objeto de que los equipos técnicos apliquen los tratamientos de control correspondientes en las colonias.
Sin embargo, el sector agropecuario manifestó reparos ante el carácter tardío del despliegue estatal en los campos. Criadores de la región advirtieron que la vigilancia epidemiológica debió sostenerse de manera continua durante el invierno, señalando que la falta de campañas de vacunación previas dejó desprotegida a la hacienda frente a la proliferación de vectores en las quebradas y zonas serranas.
Cuevas de murciélagos sin control, partidas limitadas y riesgo para los rodeos
La detección del foco infeccioso en Ambato interpela la gestión del Ministerio de Desarrollo Productivo bajo el gobierno de Raúl Jalil. Organizaciones del sector ganadero cuestionan que el Ejecutivo provincial reaccione únicamente cuando los casos ya se consumaron, destinando lotes iniciales insuficientes de dosis biológicas en lugar de subsidiar calendarios preventivos obligatorios para los pequeños productores que carecen de fondos para afrontar la compra de biológicos.
A esta falta de previsión se suma la fragilidad en la infraestructura sanitaria del interior provincial. Los pobladores rurales denuncian que los municipios carecen de movilidad adecuada y personal capacitado para rastrear las cuevas en áreas de difícil acceso, lo que retrasa los operativos de captura y permite que las colonias de quirópteros continúen diseminando el agente patógeno entre vacunos y equinos.
El brote registrado en el departamento Ambato vuelve a exhibir las fallas estructurales ante los casos de rabia en Catamarca. Con productores en estado de alerta por la supervivencia de sus animales y un esquema oficial que responde con parches tras la aparición del peligro, las comunidades del valle exigen un plan sanitario permanente y recursos suficientes para erradicar los focos antes de que afecten la salud humana.