Una nueva queja vecinal por el tendido de líneas clandestinas en el Valle Central volvió a abrir la discusión sobre las deficiencias del servicio eléctrico en Catamarca. Pobladores de la zona norte capitalina denunciaron la existencia de múltiples conexiones clandestinas en el tramo final de Banda de Varela, advirtiendo que la proliferación de enganches precarios satura los transformadores barriales y castiga a quienes pagan puntualmente sus boletas mensuales con cortes continuos y baja tensión.
El reclamo fue canalizado mediante registros fotográficos enviados a los canales de reporte ciudadano, donde los damnificados evidenciaron la maraña de cables improvisados que cruzan la vía pública. Quienes residen en el sector remarcaron la asimetría cotidiana que sufren: mientras el consumo irregular avanza sin penalizaciones técnicas, los usuarios regulares afrontan fuertes erogaciones económicas sin recibir a cambio un suministro constante que proteja sus electrodomésticos de sobrecargas.
La precariedad en el cableado aéreo no solo deteriora la calidad del abastecimiento doméstico, sino que introduce un severo riesgo vital para peatones y automovilistas. Vecinos alertan que las líneas no autorizadas carecen de protecciones térmicas o aislamientos adecuados, quedando expuestas al viento y las ramas, lo que genera chispazos y amenaza con desencadenar principios de incendio en inmediaciones de las viviendas.
Esta postal de descontrol energético se reitera en otros puntos del área metropolitana, como los accesos a El Rodeo y la avenida Presidente Castillo. Los usuarios coinciden en que los reclamos individuales ingresados ante las oficinas comerciales de la distribuidora no se traducen en operativos sostenidos de desconexión, facilitando la reconexión sistemática de los infractores a pocas horas de ser retirados los cables irregulares.
Facturas en alza, postes deteriorados y falta de fiscalización oficial
El desamparo técnico en las barriadas populares interpela el desempeño de la empresa estatal EC SAPEM bajo la gestión gubernamental de Raúl Jalil. Organizaciones de consumidores cuestionan que el directorio provincial aplique constantes incrementos en los cuadros tarifarios y traslade cargos operativos a los usuarios formales, eludiendo la inversión de fondo en cuadrillas de inspección que erradiquen las pérdidas no técnicas en las periferias urbanas.
A la falta de vigilancia se suma la desatención del arbolado público y los postes de media tensión en los distritos periféricos. En sectores como Banda de Varela, la convivencia de tendidos precarios con maderas podridas y ramas crecidas multiplica las fallas durante las jornadas de tormenta, dejando a familias enteras a oscuras durante horas por demoras en la restitución de las cuadrillas de guardia.
El escenario registrado en el norte capitalino sintetiza las tensiones que rodean al servicio eléctrico en Catamarca. Con vecinos cumplidores sometidos a interrupciones imprevistas y un sistema de control que tolera instalaciones peligrosas a la vista de todos, la comunidad exige que el Ente Regulador y la prestataria provincial intervengan de inmediato para normalizar las líneas y garantizar un suministro seguro en el área urbana.