La zona sur de la Capital fue escenario de un dramático hecho que vuelve a encender las alarmas por un nuevo episodio de sangre en Catamarca. Alrededor de la medianoche, efectivos policiales acudieron a una vivienda situada sobre la calle Junín al 1800 tras una llamada vecinal al 911 que alertaba sobre disturbios en el inmueble, encontrando en el interior a un hombre tendido en el piso gravemente herido tras haber sido atacado por su propio sobrino.
Al ingresar al domicilio, el personal de la Comisaría Segunda halló a Ariel Edgardo Quinteros, de 53 años, con múltiples heridas punzocortantes en la zona del cuello y el tórax. Los agentes debieron aplicar maniobras de primeros auxilios de urgencia para contener la intensa hemorragia hasta el arribo de la ambulancia del SAME, que trasladó a la víctima en código rojo hacia el Hospital Interzonal San Juan Bautista, donde permanece internada en estado crítico.
La reconstrucción inicial de los hechos reveló que la víctima convivía con su sobrino, identificado como Ángel Damián Quinteros, de 22 años. Luego de una acalorada discusión doméstica desatada en la propiedad, el joven atacó a su tío con una cortapluma, asestándole estocadas en áreas vitales antes de escapar rápidamente de la escena del crimen.
La gravedad del cuadro se profundizó minutos más tarde cuando el agresor envió un cínico mensaje de texto a sus familiares: «Lléguense a la casa y fíjense cómo lo dejé a Ariel». Las dependencias de la Policía provincial montaron un operativo cerrojo en las barriadas linderas y salidas urbanas, logrando secuestrar el arma blanca descartada por el imputado en la vía pública durante su huida.
Prófugo peligroso y cuestionamientos a las políticas de seguridad y contención
El caso quedó caratulado preventivamente como tentativa de homicidio bajo la intervención del Ministerio Público Fiscal de turno, que ordenó la difusión de una circular de captura inmediata. El suceso desató conmoción e indignación entre los vecinos de la calle Junín, quienes advierten sobre la reiteración de enfrentamientos armados y hechos violentos en el sur capitalino sin una respuesta estatal disuasoria previa.
Este grave desenlace expone nuevamente las carencias en los dispositivos preventivos y de contención en salud mental y adicciones bajo la órbita de la gobernación de Raúl Jalil. Organizaciones barriales cuestionan que el Ministerio de Seguridad y los organismos de desarrollo social carezcan de abordajes en territorio que permitan detectar situaciones de hostilidad doméstica extrema antes de que desemboquen en brutales agresiones domiciliarias.
La desesperada búsqueda del prófugo en la capital provincial ratifica la conmoción social que rodea a este episodio de sangre en Catamarca. Con una víctima que pelea por su vida en el hospital público y un acusado peligroso aún libre, la ciudadanía exige máxima celeridad en la captura y una revisión integral de los planes de prevención en los barrios periféricos.










