El desplome de la actividad económica en el oeste provincial forzó una medida extrema para auxiliar al sector turístico en Catamarca. El Concejo Deliberante de Fiambalá aprobó por unanimidad la declaración de emergencia turística y un régimen transitorio de sostenimiento para los prestadores locales, debido a una profunda retracción de la demanda que golpea fuertemente a complejos de hospedaje, locales gastronómicos y comercios vinculados al circuito cordillerano.
La iniciativa legislativa busca constituir una herramienta formal para gestionar alivios fiscales inmediatos y líneas de crédito subsidiadas ante los gobiernos municipal, provincial y nacional. El presidente del cuerpo, Cristian Gonzalo Olmedo, detalló que la situación de los emprendedores es crítica y requiere la intervención urgente de organismos recaudadores y crediticios oficiales como ARCA, ARCAT, el Consejo Federal de Inversiones (CFI) y la herramienta de garantías Fogacat.
El representante comunal explicó que la plaza local sufre un fuerte impacto por la estacionalidad y la pérdida generalizada del poder adquisitivo que afecta los gastos familiares de ocio durante el año. Pese a que en las vacaciones de invierno previas la localidad había alcanzado picos del 99% de ocupación, la actividad experimentó un descenso drástico que dejó a numerosos prestadores endeudados y al borde del cierre definitivo.
En la misma sesión, el cuerpo deliberativo aprobó de manera unánime respaldar la petición del intendente Raúl Úsqueda para que las instalaciones de la futura zona franca departamental se radiquen en Fiambalá. Los ediles argumentaron que la comuna dispone de tierras fiscales, infraestructura logística, actividad minera y una ventaja estratégica insustituible por su conexión directa con Chile a través del Paso Internacional de San Francisco.
Disputas territoriales, falta de incentivos y contradicciones en el oeste
La discusión por la localización aduanera desató un marcado conflicto político con la cabecera departamental de Tinogasta, donde aseguran que el emplazamiento ya fue resuelto previamente. La falta de definiciones taxativas en la normativa provincial alimenta los recelos entre ambos municipios vecinos, los cuales pugnan por la radicación de un proyecto clave mientras los prestadores del oeste continúan sin percibir exenciones tributarias concretas.
Esta crisis en el distrito cordillerano interpela las prioridades del Ministerio de Cultura, Turismo y Deporte conducido por la gestión de Raúl Jalil. Cámaras del rubro reclaman que las dependencias oficiales promocionan eventos en la Capital y anuncian inversiones millonarias, mientras desatienden a los destinos del interior profundo que deben recurrir a declaraciones de emergencia comunales para evitar la quiebra masiva de sus emprendimientos.
La sanción unánime de la emergencia legislativa expone la crudeza que atraviesa el sector turístico en Catamarca. Con prestadores desfinanciados y un debate abierto por el emplazamiento de la zona franca en Tinogasta, la comunidad fiambalense demanda que el Ejecutivo provincial implemente medidas económicas reales y abandone las promesas para evitar el desmoronamiento definitivo de las economías regionales.