El alarmante nivel de endeudamiento familiar volvió a exhibir la gravedad de la crisis de ingresos en Catamarca. Según los datos del Mapa de la Deuda (CEC-FES), la provincia se posicionó en el tercer lugar del ranking nacional de morosidad, registrando que el 34,34% de las personas endeudadas no puede afrontar sus pagos mensuales. El distrito solo se ubica por detrás de La Rioja y San Juan, superando ampliamente el promedio del país.
El informe financiero detalló que en el territorio catamarqueño existen 203.513 personas con pasivos formales registrados, acumulando un monto global de $845.015 millones. De ese total, $186.203 millones corresponden a compromisos impagos, mientras que 69.888 ciudadanos presentan atrasos que superan los 90 días, lo que representa a más de uno de cada tres deudores locales en situación irregular.
La contracción salarial explica el ahogo económico cotidiano. En julio de 2026, la Canasta Básica Total (CBT) relevada por el INDEC demandó $1.564.716 para no caer en la pobreza, una cifra inalcanzable para la mayoría de los hogares. Sectores clave como el docente perciben salarios que se ubican entre los más rezagados del país, al tiempo que los servicios esenciales llegaron a insumir hasta el 77% del haber mínimo.
Ante la falta de liquidez, miles de familias recurren a billeteras virtuales y financieras para comprar comida o pagar servicios básicos. La Federación Económica de Catamarca advirtió que el endeudamiento de los consumidores equivale a siete veces sus ingresos corrientes, configurando una trampa crediticia donde las tasas de interés mensuales de las plataformas digitales duplican las de la banca tradicional.
Cursos obligatorios, sobreactuación legislativa y falta de respuestas de fondo
Frente a este escenario de quebranto financiero, la respuesta del gobernador Raúl Jalil desató fuertes objeciones. El mandatario anunció un esquema de refinanciación con el Banco Nación y la Caja de Crédito provincial, pero impuso como requisito obligatorio que los trabajadores completen un curso de educación financiera para comprender las tasas, una condición calificada como un parche insuficiente ante salarios de subsistencia.
La postura del Ejecutivo provincial elude el debate medular sobre la pérdida sostenida del poder adquisitivo. Mientras la Legislatura protagonizó discusiones cargadas de declamaciones demagógicas sin plantear incrementos salariales reales, diversos sectores criticaron que se intente responsabilizar a los usuarios por su falta de instrucción técnica en lugar de revertir haberes que no alcanzan para comprar alimentos.
La proliferación de créditos para cubrir gastos cotidianos expone la profundidad de la crisis de ingresos en Catamarca. Con más de 69 mil comprovincianos en mora prolongada y sueldos licuados por el costo de vida, la comunidad reclama recomposiciones de emergencia en paritarias y políticas concretas en lugar de capacitaciones que ignoran el origen estructural del problema.