El último informe oficial del INDEC confirmó un freno en el nivel de actividad que impacta de lleno sobre la economía interna en Catamarca. Durante el segundo trimestre de 2026, el Producto Bruto Interno experimentó una contracción del 0,6% respecto al período previo, arrastrado principalmente por un desplome del 2,4% en el consumo privado y una retracción del 2,3% en el gasto público, exponiendo la vulnerabilidad de las provincias del interior frente a la pérdida del poder adquisitivo.
La caída en la demanda doméstica golpea con dureza al entramado productivo local no vinculado a las actividades primarias. Mientras las ramas extractivas como la minería avanzaron un 16,4% interanual y la agricultura creció un 6,9%, los rubros que generan mayor empleo urbano mostraron un estancamiento severo: la industria manufacturera cayó un 2,1%, el comercio no registró variaciones y la construcción apenas se movió un 0,2%, paralizando el circulante en los centros urbanos provinciales.
A este escenario se suma el desplome de la inversión fija, que registró un retroceso interanual del 11,1% a nivel general, con caídas del 15,2% en adquisición de maquinarias y un derrumbe del 22,1% en equipos de transporte. El freno en la incorporación de bienes de capital condiciona la renovación de flotas y equipamiento en las pequeñas y medianas empresas de la región, que operan con márgenes reducidos ante el encarecimiento de los insumos y la falta de crédito accesible.
Para los próximos meses, las consultoras privadas proyectan que la debilidad continuará durante el tercer trimestre, con bajas estimadas de hasta el 1,1% para julio. En paralelo, los analistas del Relevamiento de Expectativas de Mercado redujeron su proyección de crecimiento para todo 2026 del 3% al 2,1%, alejándose de las metas del 4% proyectadas en el Presupuesto 2027 y anticipando un sendero recesivo prolongado para las economías regionales.
Modelo extractivo sin derrame local y pasividad de la Casa de Gobierno
Esta disparidad sectorial pone en tela de juicio el esquema productivo sostenido por la administración de Raúl Jalil. Cámaras mercantiles y sectores del trabajo cuestionan que el Gobierno provincial promocione alzas en las exportaciones de minerales mientras los comercios de barrio bajan sus persianas, demostrando que las divisas generadas por los recursos naturales no se traducen en un fortalecimiento real del salario ni en un alivio tributario para los contribuyentes locales.
A la falta de incentivos provinciales para recomponer el consumo se añade la reducción del gasto estatal, que operó en terreno negativo y limitó la contratación de obra pública. La ausencia de líneas de asistencia financiera desde los ministerios de Producción deja a las pymes comerciales a merced de la recesión, profundizando la brecha entre un polo exportador concentrado y una masa de trabajadores que no logra sostener consumos elementales. La contracción divulgada por los organismos técnicos confirma el complejo momento de la economía interna en Catamarca