El inicio de tareas de limpieza en sectores acotados de la Capital encendió el debate sobre la prevención del dengue en Catamarca. Las autoridades sanitarias confirmaron recorridos matutinos de cuatro horas en los barrios La Esperanza, 60 Viviendas, Maravillas, Magisterio, 62 Sur Viviendas, 94 Viviendas y las torres A, B y C, instando a las familias a desprenderse de recipientes que acumulen agua en sus patios para intentar frenar la reproducción del mosquito transmisor.
Pese a la difusión oficial del dispositivo, frentistas de las zonas incluidas señalaron que el esquema resulta limitado frente a la magnitud del problema. Los vecinos remarcaron que retirar cacharros domiciliarios no alcanza para neutralizar el riesgo si el Estado no interviene sobre terrenos baldíos abandonados ni erradica los microbasurales que proliferan en los márgenes de los conglomerados habitacionales.
A esta situación se suma el reclamo generalizado por la falta de fumigaciones espaciales y el mantenimiento de canales a cielo abierto. Familias del sector fustigan que las autoridades concentren el esfuerzo en exigir conductas individuales a los vecinos, mientras las cuadrillas públicas tardan meses en desmalezar banquinas y desagües donde el agua estancada favorece el desarrollo de larvas.
La llegada de los primeros calores primaverales reactivó la alarma colectiva en las barriadas populares. Con el recuerdo fresco de brotes anteriores que desbordaron las guardias de los centros de salud primaria, los referentes vecinales exigen que la cobertura se extienda con urgencia al resto de la periferia capitalina antes de que comiencen las lluvias estacionales.
Acciones a destiempo y fuertes cuestionamientos a la gestión de Raúl Jalil
La tardía reacción del sistema sanitario reaviva las críticas dirigidas al gobernador Raúl Jalil. Organizaciones barriales denuncian que el Ministerio de Salud y las áreas operativas actúan de manera improvisada y reactiva en lugar de sostener cuadrillas de saneamiento durante los meses de invierno, desatendiendo a decenas de barrios populosos donde la maleza y la basura acumulada no reciben respuesta estatal.
A este déficit de infraestructura comunitaria se añade la escasez de repelentes e insumos básicos en las postas sanitarias del interior y la periferia. Dirigentes comunitarios fustigan que el Ejecutivo provincial no articule campañas de provisión gratuita de repelentes para sectores vulnerables ni refuerce el personal médico, restringiendo la respuesta sanitaria al paso esporádico de camiones de recolección en horarios reducidos.
El cronograma oficial evidencia las deficiencias de fondo en el plan contra el dengue en Catamarca. Con amplios sectores del Valle Central marginados de los recorridos y la amenaza inminente de un nuevo ciclo epidemiológico, los vecinos exigen a la administración provincial un programa integral que combine desmalezado continuo, fumigaciones efectivas y asistencia directa en cada barrio de la provincia.