Connect with us

Hi, what are you looking for?

Minería
Minería

Información general

Polvo de roca y salinización: el impacto de la actividad extractiva sobre el suelo en Catamarca

Pobladores y especialistas agronómicos advierten que la molienda de roca, el polvo mineralizado y la compactación destruyen la escasa cobertura fértil de la puna catamarqueña, mientras crecen los reclamos de auditorías al gobierno provincial.

La acumulación masiva de material estéril y el arrastre constante de partículas reactivaron la controversia sobre la preservación del suelo en Catamarca. Pobladores de los distritos cordilleranos y especialistas agronómicos advierten que los movimientos de tierra a gran escala y la molienda de millones de toneladas de roca generan transformaciones físicas y químicas que destruyen la escasa cobertura orgánica en las zonas de altura.

El principal factor de alarma radica en la alteración estructural del terreno. En regiones áridas donde la formación de una delgada capa fértil demanda siglos de procesos biológicos, la remoción mecánica del sustrato y la compactación provocada por flotas pesadas anulan la porosidad natural, impidiendo la infiltración hídrica y acelerando la erosión sobre superficies destinadas al pastoreo tradicional de camélidos.

A este cuadro de degradación física se añade la dispersión aérea de polvo mineralizado. Habitantes de parajes adyacentes a las zonas de explotación denuncian que las fuertes ráfagas de viento transportan sedimentos triturados hacia pequeñas parcelas agrícolas, incrementando la salinidad del terreno e inhibiendo el crecimiento de pasturas y especies forrajeras autóctonas indispensables para la economía rural.

Por su parte, las empresas mineras afirman aplicar programas de gestión ambiental basados en el resguardo de la capa arable retirada para su posterior restitución y en el riego constante de accesos para controlar el material en suspensión. No obstante, productores del oeste provincial cuestionan la eficacia real de esas tareas frente a la magnitud de las escombreras que permanecen expuestas a la intemperie durante décadas.

Falta de auditorías edafológicas y cuestionamientos a la gestión de Raúl Jalil

La persistencia de grandes pasivos a cielo abierto profundiza los cuestionamientos hacia la administración de Raúl Jalil. Vecinos y organizaciones comunitarias fustigan que el Ministerio de Minería y los organismos ambientales de la provincia no ejecuten inspecciones rigurosas sobre la estabilidad física y química de los depósitos de descarte, tolerando que se modifique la geomorfología natural de los valles sin planes vinculantes de regeneración del sustrato.

A este déficit de control se suma la carencia de estudios edafológicos públicos que midan la acumulación de metales y sales en las márgenes de los corredores mineros. Dirigentes rurales denuncian que las dependencias provinciales no disponen de estaciones de muestreo permanente para evaluar el desgaste de las tierras productivas, dejando a las comunidades sin datos técnicos independientes para certificar la pérdida de aptitud de sus campos.

La transformación territorial en el oeste andino expone la urgencia de discutir el destino final del suelo en Catamarca. Con escombreras permanentes que alteran de forma irreversible el perfil geológico y productores que observan el retroceso de sus áreas cultivables, la sociedad exige al Poder Ejecutivo provincial auditorías estrictas y exigencias firmes de remediación que garanticen la protección de la tierra productiva.