La asignación de fondos para convocatorias artísticas reavivó la discusión comunitaria en torno a las prioridades del gasto en Catamarca. La Municipalidad de la Capital anunció la apertura de una nueva edición del programa “Mi Capital es Cultura”, mediante el cual se distribuirá una partida global de 100 millones de pesos entre 82 propuestas independientes seleccionadas, lo que representa más del doble del presupuesto ejecutado durante la edición anterior.
El director de Cultura de la comuna capitalina, Alejandro Farfán, confirmó que la convocatoria abarca 22 disciplinas artísticas divididas en 8 categorías, sumando este año el rubro Educación y Cultura para financiar investigaciones en museos y bibliotecas locales. El funcionario defendió el volumen de la erogación argumentando que busca sostener al sector independiente frente al recorte de programas de fomento implementado por el Gobierno nacional.
Sin embargo, el anuncio financiero generó inmediatas objeciones entre vecinos y comerciantes del Valle Central. Distintos sectores cuestionan que las arcas comunales concentren sumas millonarias en subsidios culturales a fondo perdido mientras las calles céntricas sufren roturas estructurales, persisten luminarias fuera de servicio y el centro emisor de licencias debió recortar horarios tras el colapso de atención al público.
Las inscripciones virtuales para los aspirantes permanecerán habilitadas hasta el próximo 2 de noviembre en la plataforma oficial del municipio. Luego de esa fecha, un jurado integrado por referentes del ámbito local tendrá un plazo de dos semanas para evaluar las carpetas técnicas y definir a los 82 beneficiarios que accederán al cobro de las transferencias directas.
Desfase presupuestario y críticas a la administración de Raúl Jalil
La duplicación de partidas para estímulos artísticos reabre los cuestionamientos hacia la administración de Raúl Jalil. Vecinos de las villas periféricas y dirigentes del interior fustigan que el oficialismo convalide cuantiosas partidas discrecionales en la Capital, mientras los centros de salud barriales carecen de insumos básicos y los municipios del oeste enfrentan severas restricciones para costear servicios de agua potable y cuadrillas de mantenimiento.
A este contraste en las cuentas públicas se suma el reclamo de las pymes y pequeños comerciantes castigados por la recesión. Representantes mercantiles denuncian la incoherencia de volcar subsidios no reintegrables mientras la agencia de recaudación ARCA aplica rigurosos embargos bancarios sobre locales familiares endeudados, evidenciando un doble estándar fiscal que premia a sectores específicos y asfixia a la actividad comercial tradicional.
El destino del presupuesto municipal profundiza la controversia sobre la orientación del gasto en Catamarca. Con una masa laboral golpeada por la desocupación y reclamos salariales que paralizan servicios esenciales en toda la provincia, la ciudadanía exige a las autoridades provinciales y municipales revisar la asignación de fondos públicos para atender las urgencias primarias de la comunidad.