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Suelos contaminados y reclamos agrarios: el impacto de los sedimentos mineros en Catamarca

Productores y vecinos denuncian daños químicos y estructurales en tierras agrícolas, mientras cuestionan la falta de controles y remediación oficial.

El arrastre sostenido de material particulado y la acumulación de estériles a cielo abierto reactivaron la controversia sobre los suelos contaminados en Catamarca. Pobladores de los distritos cordilleranos, productores agrarios y especialistas en ciencias de la tierra advierten que la molienda intensiva de roca y la disposición de sedimentos mineralizados provocan alteraciones químicas y biológicas que neutralizan la escasa capa fértil de los valles andinos.

El principal foco de inquietud radica en la fijación de metales y sales reactivas en las cuencas de altura. En terrenos donde el horizonte orgánico demanda siglos de procesos naturales para desarrollarse, el polvillo en suspensión arrastrado por el viento Zonda eleva los niveles de salinidad y acidez del terreno, impidiendo la regeneración de pasturas naturales utilizadas históricamente para la cría comunitaria de camélidos y ganado menor.

A este cuadro de degradación química se añade el desgaste estructural que provocan las flotas de transporte pesado y las obras de apertura de caminos. Vecinos de zonas rurales señalan que la constante compactación del terreno elimina la porosidad edáfica, impidiendo que el escaso régimen de lluvias infiltre hacia los acuíferos subterráneos y multiplicando la escorrentía que erosiona parcelas agrícolas aguas abajo.

Por su parte, las empresas del sector sostienen que aplican protocolos certificados de conservación del suelo, tales como el acopio aislado del estrato vegetal superior y el riego sistemático de caminos operativos. Sin embargo, asambleas socioambientales y dirigentes chacareros fustigan la efectividad de esas medidas frente a escombreras de millones de toneladas de roca triturada que quedan expuestas a la intemperie durante décadas.

Falta de auditorías edafológicas y cuestionamientos a la gestión de Raúl Jalil

La persistencia de grandes pasivos ambientales sin planes de remediación concretos reaviva los reclamos dirigidos hacia el gobernador Raúl Jalil. Vecinos autoconvocados y referentes agrarios fustigan que el Ministerio de Minería y los organismos ambientales provinciales no cuenten con estaciones permanentes de monitoreo del sustrato, dejando a las poblaciones rurales sin acceso a datos públicos e independientes sobre la presencia de metales pesados en sus chacras.

A esta pasividad de los entes reguladores se suma la carencia de fondos fiduciarios específicos destinados a restaurar la capacidad productiva de los terrenos al término de las concesiones. Productores del oeste fustigan que la conducción oficialista priorice la habilitación acelerada de nuevos pedimentos mineros mientras evita auditar el daño acumulativo en los suelos, postergando la asistencia a las economías familiares afectadas por la salinización de la tierra.

La degradación del perfil biológico en las zonas de explotación confirma la urgencia de discutir el problema de los suelos contaminados en Catamarca. Con comunidades campesinas que defienden la subsistencia de sus campos tradicionales y una actividad extractiva en continua expansión, la sociedad exige al Poder Ejecutivo provincial auditorías estrictas, controles de laboratorio independientes y medidas concretas de remediación que garanticen la protección de la tierra productiva.