Dos violentos incidentes ocurridos en las últimas horas en la ciudad capital reavivaron la discusión sobre la tenencia de perros peligrosos en Catamarca. En menos de tres horas de diferencia, un niño de tres años y una mujer de treinta debieron recibir atención médica urgente tras sufrir graves mordeduras provocadas por animales de raza pitbull en los barrios La Chacarita y Villa Cubas, generando alarma inmediata entre los vecinos de ambos sectores.
El primero de los hechos tuvo lugar alrededor de las 15:30 en el barrio La Chacarita, donde el menor de tres años fue atacado de forma repentina por el animal. El niño resultó con heridas de consideración en el brazo y en el rostro, cuadro que obligó a su rápida internación en el Centro Pediátrico Eva Perón para ser intervenido por los profesionales de guardia y garantizar las curaciones pertinentes.
Apenas dos horas y media después, cerca de las 18:00, se registró el segundo ataque sobre la avenida Latzina, en inmediaciones de Villa Cubas. En este punto urbano, una mujer de 30 años padeció desgarros en su pierna derecha y en la zona intercostal por el avance descontrolado de otro canino, motivando su derivación de urgencia hacia una clínica privada de la zona céntrica para su estabilización.
En ambas situaciones, el personal policial actuante logró individualizar a los propietarios de los animales. En La Chacarita, la dueña del perro fue identificada con el apellido Navarro, mientras que en Villa Cubas el ejemplar pertenece a la titular de un local comercial; en los dos episodios, las familias de los damnificados formalizaron las denuncias penales correspondientes para exigir la determinación de responsabilidades en sede judicial.
Falta de fiscalización municipal y cuestionamientos a la gestión de Raúl Jalil
La reiteración de estos hechos lesivos reactivó los cuestionamientos dirigidos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores vecinales y asambleas barriales fustigan que el Gobierno provincial y los organismos comunales afines carezcan de un esquema activo de fiscalización sobre el registro obligatorio de razas potencialmente peligrosas, permitiendo que animales de gran porte circulen por veredas comerciales y espacios públicos sin bozales, correas reglamentarias ni medidas perimetrales adecuadas en los domicilios.
A esta pasividad operativa se suma la falta de campañas sostenidas de concientización y control animal en los distritos periféricos. Habitantes de la Capital advierten que las dependencias de Zoonosis y los juzgados de faltas intervienen de manera tardía, únicamente cuando se consuman hospitalizaciones o traslados de emergencia, desatendiendo las advertencias previas de los frentistas sobre caninos sueltos que representan una amenaza constante para peatones y menores de edad.
Los dos episodios recientes consolidan la necesidad de fijar controles efectivos ante la presencia de perros peligrosos en Catamarca. Con dos víctimas lesionadas que debieron recurrir al sistema sanitario y causas judiciales en curso, la ciudadanía exige al Poder Ejecutivo provincial y a las áreas de control la aplicación estricta de las normativas de tenencia responsable, inspecciones permanentes en los barrios y sanciones severas para evitar nuevas tragedias en la vía pública.