La contradictoria política oficial profundizó el malestar de los operadores del turismo en Catamarca. Mientras el gobernador Raúl Jalil encabezó reuniones institucionales con el embajador argentino en España y envió comitivas a ferias internacionales europeas para promocionar atractivos locales, los emprendedores hoteleros y gastronómicos de la provincia advirtieron que afrontan una quiebra inminente antes de fin de año debido a la total ausencia de auxilio estatal.
El contraste generó indignación en los polos turísticos del interior, particularmente en Fiambalá, Tinogasta y Antofagasta de la Sierra. Los prestadores locales denuncian que la administración provincial gasta millones de pesos en pasajes y presencia en encuentros como la feria termal de Ourense, mientras los complejos habitacionales sufrieron un derrumbe del 40% en la ocupación hotelera y carecen de financiamiento básico para sostenerse en pie durante la temporada baja.
La principal causa de asfixia económica radica en los desmedidos incrementos del cuadro tarifario eléctrico. La empresa distribuidora Energía de Catamarca SAPEM, cuyo paquete accionario pertenece en un 90% al Estado provincial, obligó a los establecimientos a reencuadrarse en la categoría T2 con potencia fija contratada, emitiendo boletas mensuales que oscilan entre $1.600.000 y superan los $2.500.000, montos confiscatorios que deben liquidarse aun con cabañas completamente vacías.
Frente a la desatención gubernamental, más de 120 propietarios de alojamientos conformaron la Asociación de Prestadores Turísticos de la Provincia para coordinar medidas de fuerza. Los emprendedores autoconvocados cuestionaron con dureza la falta de respuestas tras haber mantenido reuniones formales con la cúpula ejecutiva en junio, remarcando que en el territorio provincial abunda el marketing institucional pero escasea el respaldo material.
Tarifazo energético y fundados cuestionamientos a Raúl Jalil
La disparidad entre la agenda en el extranjero y la recesión interna reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores hoteleros fustigan que el mandatario viaje a Europa para gestionar acuerdos con comitivas diplomáticas, mientras en los valles catamarqueños los pequeños empresarios no reciben ningún esquema de segmentación tarifaria ni subsidios de contingencia frente a las facturas impagables que emite la prestadora energética estatal.
A esta insensibilidad se suma la contradicción discursiva del Ministerio de Cultura, Turismo y Deporte, que publicita récords de ocupación temporales mientras los negocios de cercanía cierran sus persianas. Representantes del sector señalan que resulta un despropósito buscar la captación de contingentes foráneos cuando la infraestructura receptiva doméstica carece de conectividad adecuada, caminos en condiciones y servicios públicos con costos racionales para los operadores comerciales.
El abismo entre los eventos internacionales y la parálisis de los valles expone el abandono estructural del turismo en Catamarca. Con más de un centenar de establecimientos al borde de la quiebra definitiva por tarifas energéticas millonarias y un mercado local sin circulante, la comunidad de prestadores exige al Poder Ejecutivo provincial congelar de inmediato los cobros de energía y destinar los recursos de promoción al rescate urgente del sector productivo.