Un altercado registrado en el casco céntrico capitalino volvió a poner en foco la desprotección que rodea al transporte en Catamarca. Efectivos de la Seccional Primera debieron acudir de urgencia a la intersección de Esquiú y Caseros durante la madrugada, alertados por una llamada al SAE-911 tras un conflicto entre un remisero de 38 años y un pasajero que abordó la unidad y pretendió desentenderse de la tarifa convenida.
En el lugar, el trabajador relató a los uniformados que, al arribar al destino indicado, el cliente se negó rotundamente a abonar el importe del viaje realizado. Ante la negativa y la tensión generada en la vía pública cerca de las 3:20, los agentes aprehendieron a un joven de 29 años de apellido Vera, quien fue trasladado a la dependencia policial y quedó a disposición de la Fiscalía de Instrucción en turno del Distrito Este, mientras se instruyó al chofer a radicar la denuncia formal en la Unidad Judicial N° 1.
Este tipo de episodios nocturnos refleja una problemática cotidiana que padecen los conductores de remises y taxis en el Valle Central. Los choferes denuncian que las discusiones por el pago del servicio suelen derivar en agresiones verbales, amenazas directas e incluso daños materiales sobre los vehículos, debiendo recurrir a intervenciones policiales tardías para evitar agresiones físicas mayores en zonas desprovistas de vigilancia fija.
La indefensión de los trabajadores del volante adquiere mayor gravedad durante el turno de la madrugada, cuando el flujo de pasajeros se combina con estados de alteración o consumo de alcohol. La ausencia de paradas seguras y la desconexión con los centros de monitoreo dejan a los remiseros a merced de conductas abusivas en puntos periféricos y esquinas comerciales poco transitadas.
Desamparo en las calles y fundados cuestionamientos a Raúl Jalil
La vulnerabilidad que afrontan los trabajadores en las calles reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Agrupaciones de choferes y propietarios de agencias fustigan la pasividad del Ministerio de Seguridad y de la Dirección Provincial de Transporte, señalando que los retenes preventivos se limitan a controlar documentación formal de los rodados sin implementar corredores viales protegidos ni botones antipánico integrados a las centrales de emergencia oficiales.
A esta carencia técnica se suma la falta de respuestas gubernamentales ante los crecientes costos operativos del sector de alquiler con chofer. Representantes gremiales remarcan que, mientras las tarifas sufren retrasos y la rentabilidad se deteriora por la inflación, el Poder Ejecutivo provincial no ofrece subsidios para la instalación de mamparas protectoras ni cámaras internas que garanticen la integridad física de los conductores durante las guardias nocturnas.
El conflicto ocurrido en Esquiú y Caseros ratifica la fragilidad en la que subsiste el transporte en Catamarca. Con trabajadores del volante expuestos al desamparo en horario nocturno y medidas de contención que solo actúan después de consumadas las infracciones, la comunidad del sector exige al Poder Ejecutivo provincial operativos disuasivos reales y herramientas tecnológicas que garanticen condiciones laborales seguras en las calles de la Capital.