La exclusión del mercado formal y la falta de oportunidades productivas consolidaron un crítico escenario de informalidad laboral en Catamarca. De acuerdo con los últimos registros del INDEC, el 36,9% de los jóvenes de entre 15 y 29 años vive bajo la línea de pobreza, un indicador que supera la media nacional en casi cinco puntos porcentuales y expone las severas dificultades que enfrentan las nuevas generaciones para obtener un empleo genuino en la provincia.
El acceso al primer trabajo formal constituye la principal barrera económica y social para la juventud. Las mediciones oficiales revelan que la tasa de desocupación en la población menor de 29 años duplica el promedio general y trepa por encima del 18%, mientras que el empleo no registrado en este grupo etario alcanza un alarmante 58,4%, dejando a miles de catamarqueños sin aportes jubilatorios, obra social ni estabilidad contractual básica.
A este complejo panorama se añaden los desmedidos requisitos que impone el mercado en las búsquedas iniciales. Relevamientos de la consultora Adecco Argentina confirmaron que el 78% de los jóvenes encuentra obstáculos insalvables para insertarse debido a la exigencia de experiencia previa, empujándolos a desempeñarse en aplicaciones de reparto y transporte sin cobertura médica, vacaciones pagas ni aguinaldo.
La falta de ingresos propios impacta también en la salud emocional y financiera de las familias. Datos del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA) indican que más del 62% de los jóvenes encuestados manifiesta frustración o angustia por no lograr su autonomía económica, un cuadro que se agrava ante el avance compulsivo de plataformas de apuestas virtuales que captan al 60% de los adolescentes ante la promesa de obtener dinero rápido.
Exclusión productiva y fundados cuestionamientos a Raúl Jalil
La ausencia de programas provinciales efectivos de empleo joven reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores sociales y gremiales fustigan que el Ejecutivo provincial centre su agenda en misiones diplomáticas y promoción minera que no derrama puestos de trabajo en el territorio, mientras el cierre de 483 empresas privadas en la provincia reduce a mínimos históricos las vacantes para los recién graduados.
A esta falta de alternativas se añade la contradicción entre los discursos oficiales de fomento al emprendedurismo y la realidad del endeudamiento juvenil. Referentes comunitarios denuncian que los organismos de crédito y capacitación laboral del Estado provincial no ofrecen financiamiento accesible ni becas de inserción en firmas locales, forzando a los jóvenes a subsistir en changas precarias o a buscar oportunidades fuera de la provincia.
Los registros de desocupación y pobreza evidencian el fracaso de las políticas de contención frente a la informalidad laboral en Catamarca. Con más de la mitad de los jóvenes trabajadores precarizados, barreras laborales insuperables y una marcada desatención oficial hacia las demandas productivas de la juventud, la sociedad civil exige al Poder Ejecutivo provincial la creación urgente de incentivos reales para el primer empleo.