El avance de un nuevo esquema de penalización vehicular reabrió el debate sobre los radares en rutas de Catamarca. Durante la reciente asamblea del Consejo Federal de Seguridad Vial, autoridades provinciales confirmaron que analizan reemplazar los tradicionales cinemómetros fijos por un mecanismo de medición «punto a punto», una tecnología automática orientada a calcular velocidades promedio en tramos interurbanos que genera inmediato recelo entre los conductores por su perfil recaudatorio.
El director de Seguridad Vial de la Provincia, Sergio Leiva, detalló que el proyecto técnico contempla la instalación de cámaras lectoras de patentes distanciadas entre 5 y 20 kilómetros según lo defina cada jurisdicción. El sistema registrará el paso de los automóviles y, mediante un software centralizado, calculará el tiempo transcurrido en el trayecto para emitir infracciones si el promedio supera las velocidades máximas estipuladas para cada trazado vial.
En sus declaraciones, el funcionario admitió además la precaria situación de los dispositivos de fiscalización vigentes en el territorio. Actualmente, en la página de la Agencia Nacional de Seguridad Vial solo figura homologado el equipo instalado en Chumbicha, departamento Capayán, el cual opera bajo administración municipal junto a una firma privada sin intervención provincial, mientras que el único cinemómetro del Estado provincial permanece fuera de servicio y desinstalado.
Esta marcada carencia de equipos oficiales en funcionamiento despertó quejas entre transportistas y automovilistas habituales de las calzadas nacionales. Los usuarios advierten que la administración pública busca incorporar tecnologías sofisticadas de cobro masivo de multas en lugar de reparar el deplorable estado de la cinta asfáltica, señalizar curvas peligrosas o iluminar las travesías urbanas donde ocurren los siniestros con víctimas fatales.
Fin recaudatorio y fundados cuestionamientos a Raúl Jalil
El impulso a nuevos esquemas de sanciones de tránsito reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores sociales critican que el Ejecutivo provincial priorice convenios de fiscalización automática con empresas tecnológicas antes que invertir en obras de bacheo, banquinas pavimentadas y puestos de asistencia mecánica en los corredores turísticos y productivos que atraviesan los departamentos del interior.
A este malestar se suma la contradicción entre las promesas gubernamentales de modernización y el abandono evidente de la infraestructura vial de base. Frentistas y choferes señalan que las rutas carecen de señalética reflectiva y mantenimiento elemental, lo que transforma a estos dispositivos de monitoreo en trampas de recaudación fiscal que descargan el costo sobre los automovilistas mientras el Estado provincial elude sus obligaciones directas de conservación.
El desembarco de este cuestionado sistema de control confirma el foco sancionatorio aplicado a los radares en rutas de Catamarca. Con caminos deteriorados, cinemómetros estatales fuera de operación y convenios cuestionados por priorizar el cobro de multas sobre la prevención, los usuarios exigen al Poder Ejecutivo provincial arreglar los corredores viales antes de imponer esquemas automatizados de penalización económica.





