Un nuevo y violento episodio doméstico ocurrido en el sector sur de la Capital expuso la preocupante falta de dispositivos preventivos ante la violencia intrafamiliar en Catamarca. El hecho tuvo lugar en una vivienda de la Manzana “F” del barrio San Antonio Sur, donde una joven de 19 años de apellido García fue aprehendida tras agredir físicamente a su cuñada y amenazar a su propia madre, una mujer de 47 años, confirmando la vulnerabilidad que atraviesan los grupos familiares en barriadas populares de Catamarca.
El violento altercado se desencadenó en horas de la siesta, alrededor de las 14:15, demandando una intervención urgente de los operadores del Sistema de Atención de Emergencias SAE 911. Al arribar al inmueble, los efectivos pertenecientes a la Comisaría Seccional Novena debieron reducir a la agresora para frenar el ataque contra sus allegadas, disponiendo su inmediato traslado y alojamiento en la sede de la Comisaría de la Mujer y la Familia.
Por disposición de la Fiscalía de Instrucción en turno del Distrito Sur, la joven quedó imputada y a la espera de definiciones procesales sobre su privación de la libertad. En tanto, las dos víctimas fueron derivadas hacia la Unidad Judicial N° 9 para formalizar las denuncias penales correspondientes e iniciar el trámite de medidas perimetrales de restricción de acercamiento, un procedimiento administrativo que habitualmente llega cuando las agresiones ya se consumaron.
Vecinos del barrio San Antonio Sur señalaron que las situaciones de hostilidad en los hogares se reiteran con frecuencia sin que existan gabinetes interdisciplinarios de mediación temprana en las postas sanitarias o centros comunitarios. Los residentes remarcan que la respuesta estatal se agota en la intervención de móviles policiales para llevar detenidos, dejando a las familias sin acompañamiento psicológico ni asistencia social para resolver conflictos de base.
Desamparo social y fundados cuestionamientos a Raúl Jalil
La recurrente falta de políticas públicas de prevención territorial reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores comunitarios fustigan que el Ministerio de Desarrollo Social y los organismos de protección ciudadana mantengan una postura de pasividad burocrática, priorizando actos protocolares mientras las familias de la periferia quedan desprovistas de equipos técnicos que intervengan antes de que los conflictos domésticos escalen hacia agresiones físicas directas.
A este déficit asistencial se añade la contradicción entre los anuncios oficiales de modernización en seguridad y el colapso que enfrentan las unidades judiciales y comisarías para dar seguimiento a las medidas perimetrales. Organizaciones barriales advierten que el Gobierno de Catamarca no asigna recursos presupuestarios a dispositivos de monitoreo y contención integral, limitándose a emitir oficios judiciales que muchas veces no impiden la reiteración de agresiones intrafamiliares en los mismos domicilios.
La detención de la joven en el circuito sur vuelve a confirmar la precariedad con la que se aborda la violencia intrafamiliar en Catamarca. Con una fuerza policial que interviene únicamente ante hechos consumados y organismos de contención social ausentes en los barrios periféricos, la comunidad exige al Poder Ejecutivo provincial la creación de centros de asistencia y mediación comunitaria para frenar el deterioro social que golpea a los hogares catamarqueños.