El despliegue de nuevos yacimientos y áreas de cateo reactivó el reclamo comunitario ante el peligro inminente de suelos contaminados por la minería en Catamarca. Pobladores rurales, puesteros y organizaciones ambientales advierten que los residuos acumulados, el derrame de salmueras y el movimiento intensivo de tierras amenazan la fertilidad de las cuencas agrícolas y ganaderas en Catamarca.
La preocupación se centra en la fragilidad de los ecosistemas serranos y de altura, donde la capa vegetal es escasa y su regeneración demanda siglos. Pequeños productores agropecuarios denuncian que la apertura de huellas mineras y las perforaciones exploratorias alteran la dinámica natural del terreno, acelerando procesos de salinización y desertificación que inutilizan pasturas naturales destinadas a la cría de ganado menor y huertas familiares.
A este cuadro de deterioro físico se suma el temor por los pasivos ambientales que dejan los diques de colas y las escombreras a cielo abierto. Las comunidades señalan que los escurrimientos en épocas de tormentas severas pueden arrastrar sedimentos con metales pesados hacia valles productivos, afectando no solo la superficie cultivable sino también las vertientes que nutren los canales de riego locales.
La falta de información pública oportuna intensificó la resistencia comunitaria en el este provincial. En la Sierra de Ancasti y El Alto, vecinos presentaron medio centenar de notas de impugnación contra charlas técnicas oficiales, cuestionando que los organismos mineros otorguen avales de exploración sin exhibir líneas de base edafológicas que certifiquen el estado químico previo de las tierras.
Falta de auditorías y fundados cuestionamientos a Raúl Jalil
La sistemática ausencia de fiscalizaciones ambientales independientes reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores sociales fustigan que el mandatario viaje al exterior promocionando acuerdos corporativos mientras las áreas técnicas provinciales carecen de laboratorios equipados e inspectores en territorio para monitorear el tratamiento de residuos y descartes en los yacimientos.
A este déficit de control estatal se añade la contradicción entre las promesas de diversificación productiva y el desamparo hacia las economías campesinas tradicionales. Asambleístas y puesteros remarcan que el Gobierno provincial convalida las declaraciones juradas de las compañías sin efectuar análisis químicos cruzados, priorizando la renta extractiva inmediata por sobre la sustentabilidad de los suelos habitados por generaciones.
La creciente movilización comunitaria confirma la inviabilidad de avanzar sin licencias sociales claras frente al riesgo de suelos contaminados por la minería en Catamarca. Con productores en estado de alerta permanente y expedientes impugnados sin resolución, la sociedad civil exige al Poder Ejecutivo provincial auditorías transparentes y peritajes científicos que aseguren la preservación definitiva de las tierras productivas provinciales.