El derrumbe de una estructura de adobe en pleno casco céntrico de la Capital encendió alertas vecinales ante el latente riesgo edilicio en Catamarca. El episodio tuvo lugar sobre la calle Chacabuco al 200, entre Ayacucho y Junín, donde la mampostería de una casona antigua cedió imprevistamente, arrastrando la medianera divisoria y desparramando escombros pesados sobre la vereda peatonal en Catamarca.
El siniestro afectó directamente la tapia de una propiedad colindante, dejando al descubierto tirantes, revoques sueltos y materiales deteriorados que amenazan con nuevos desprendimientos. La violencia de la caída obligó a las autoridades a reducir el tránsito vehicular a media calzada para prevenir accidentes mayores, mientras cuadrillas de emergencia delimitaban el perímetro frente a la mirada atónita de los transeúntes.
Pese a que afortunadamente no se reportaron personas heridas, el hecho causó conmoción entre los comerciantes y residentes del sector céntrico. Vecinos del lugar advirtieron que los inmuebles afectados permanecen deshabitados desde hace años y revelaron un dato alarmante: la pared colapsada se encontraba literalmente sostenida por un poste del tendido de energía eléctrica, evidenciando una prolongada falta de mantenimiento.
La situación expone el peligro constante que representan decenas de construcciones centenarias distribuidas en las cuatro avenidas principales de la ciudad. Sin inspecciones rigurosas ni intimaciones efectivas a los propietarios de terrenos baldíos o casonas abandonadas, las veredas más transitadas se convierten en un trayecto de incertidumbre para miles de peatones que circulan a diario por el microcentro capitalino.
Falta de controles urbanos y fundados cuestionamientos a Raúl Jalil
La ausencia de planes integrales de preservación y seguridad edilicia reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores comunitarios fustigan que el Ejecutivo provincial y las áreas de Obras Públicas no coordinen operativos de fiscalización estructural con el municipio, tolerando que fachadas en ruinas convivan a escasos metros de sedes ministeriales y escuelas públicas sin ningún tipo de apuntalamiento preventivo.
A esta desidia administrativa se suma la contradicción entre los anuncios de embellecimiento urbano y el abandono concreto del patrimonio arquitectónico en riesgo. Comerciantes de la zona céntrica remarcan que el Gobierno provincial prioriza gastos superfluos en eventos protocolares mientras desatiende relevamientos técnicos elementales que permitan neutralizar cables colgados de muros inestables y cornisas a punto de desplomarse.
El episodio ocurrido en calle Chacabuco confirma la urgencia de erradicar el riesgo edilicio en Catamarca. Con estructuras centenarias que ceden sobre la vía pública y postes de energía que suplen la contención técnica, la ciudadanía exige al Poder Ejecutivo provincial la inmediata creación de un registro de inmuebles en emergencia para salvaguardar la integridad física de peatones y vecinos de la ciudad.