El constante encarecimiento de los alimentos básicos y la pérdida del poder adquisitivo modificaron drásticamente el consumo de carne en Catamarca. Según el último informe del Ieral de la Fundación Mediterránea, por primera vez el pollo desplazó a los cortes vacunos en la mesa familiar tras alcanzar los 47 kilos anuales por habitante, reflejando un marcado cambio en los hogares de Catamarca.
El estudio elaborado por los economistas Juan Manuel Garzón y Franco Artusso expone que el consumo aparente de carne bovina cayó a 46,2 kilos por persona, ubicándose en el piso histórico más bajo desde que comenzó la serie estadística en 1990. La reducción representó un derrumbe interanual del 9%, equivalente a una pérdida neta de 4,6 kilos por habitante en apenas doce meses.
La disparidad en las carnicerías aceleró el reemplazo de productos tradicionales en la canasta cotidiana. El relevamiento constató que, con el dinero necesario para adquirir apenas un kilo de carne vacuna promedio valuado en 17.871 pesos, los consumidores pueden comprar hasta 3,6 kilos de pollo entero o 1,9 kilos de pechito de cerdo, generando una brecha de precios insostenible para las familias trabajadoras.
Mientras la faena local retrocedió un 8,8% y la producción doméstica cayó un 6,2%, las exportaciones agroindustriales treparon a un récord de 4.729 millones de dólares. Este drenaje hacia mercados internacionales redujo sensiblemente la oferta volcada al circuito minorista, provocando que agosto de 2026 registrara los precios reales más elevados de los últimos 21 años en los mostradores.
Pérdida del poder de compra y fundados cuestionamientos a Raúl Jalil
La ausencia de medidas provinciales para contener la escalada inflacionaria reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores comunitarios fustigan que el Ejecutivo provincial no implemente acuerdos de precios locales con frigoríficos ni subsidie costos logísticos de carnes para abaratar los valores al consumidor en los almacenes barriales del Valle Central.
A este desamparo en las góndolas se suma la contradicción entre los discursos oficiales de crecimiento económico y el ajuste concreto que sufren los hogares populares. Vecinos autoconvocados remarcan que el Gobierno provincial desatiende la pérdida salarial y desestima la creación de ferias directas de productores, dejando a miles de catamarqueños sin posibilidad de sostener una dieta equilibrada frente a las subas continuas.
La sustitución forzada de la carne vacuna por alternativas más accesibles consolida el retroceso del consumo de carne en Catamarca. Con carnicerías barriales que registran mermas continuas en sus ventas y una canasta familiar desbordada, la ciudadanía exige al Poder Ejecutivo provincial herramientas urgentes de alivio económico que garanticen el acceso a los alimentos esenciales en toda la provincia.