La acumulación masiva de pasivos ambientales y diques de colas reactivó las alertas ciudadanas sobre los desechos que deja la minería en Catamarca. Pobladores del oeste provincial, asambleas socioambientales y productores rurales advierten sobre la permanencia indefinida de millones de toneladas de roca triturada, lodos con químicos y escombreras que comprometen el ecosistema hídrico y productivo en Catamarca.
El eje central del conflicto se ubica en las dimensiones de las instalaciones destinadas al confinamiento de desechos. En los proyectos metalíferos de gran escala, los diques albergan sedimentos resultantes del proceso de separación mineral, los cuales contienen sulfuros que, en contacto prolongado con el oxígeno y el agua, generan drenaje ácido de roca capaz de disolver metales pesados en las nacientes de cuencas vitales.
A esta situación se suma la falta de remediación efectiva en yacimientos que concluyeron su etapa de explotación activa. Comunidades cercanas a Bajo La Alumbrera remarcan que, tras más de dos décadas de faenas continuas, los pasivos mineros continúan emplazados sobre el terreno sin planes de cierre auditados de forma transparente por técnicos independientes, perpetuando el riesgo de filtraciones subterráneas hacia napas freáticas.
El avance de nuevos megaproyectos como Agua Rica en las sierras del Aconquija y de plantas de litio en la puna genera una resistencia creciente entre los habitantes. Los puesteros alertan que las corrientes de viento trasladan polvo cargado de partículas hacia las zonas de pastoreo y cultivos tradicionales, esterilizando terrenos que sustentan economías familiares y reduciendo la aptitud productiva regional.
Pasivos ambientales y fundados cuestionamientos a Raúl Jalil
La convalidación de autorizaciones sin garantías financieras de remediación reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores comunitarios y legislativos fustigan que el Ejecutivo provincial promocione inversiones mineras en el exterior mientras los organismos de control ambiental carecen de capacidad técnica y pericial para fiscalizar de forma rigurosa el estado estructural de los depósitos de desechos.
A este déficit de auditoría se añade la contradicción entre el discurso de desarrollo sustentable y la ausencia de seguros ambientales obligatorios para sanear las áreas degradadas. Productores locales remarcan que el Gobierno provincial desatiende los reclamos sanitarios y prioriza la recaudación de regalías, dejando a las futuras generaciones pasivos contaminantes que requerirán monitoreo perpetuo sin fondos específicos asignados para su tratamiento.
La acumulación de lodos y escombros mineros consolida el malestar social en torno a los proyectos extractivos que operan bajo la minería en Catamarca. Con asambleas vecinales movilizadas en defensa de las cuencas de agua y comunidades que exigen garantías de cierre definitivas, la ciudadanía reclama al Poder Ejecutivo provincial la inmediata suspensión de permisos que no contemplen soluciones integrales para los residuos tóxicos catamarqueños.