El persistente abandono de residuos y ramas de poda en las esquinas capitalinas profundizó el reclamo por un basural a cielo abierto en Catamarca. Vecinos del barrio Achachay denunciaron que en la intersección de Figueroa y Brackebusch se acumulan desechos urbanos sin que los servicios públicos municipales y provinciales brinden una respuesta efectiva en Catamarca.
La queja vecinal visibilizó el descontento de los frentistas, quienes expusieron que el foco infeccioso continúa expandiéndose diariamente. Según manifestaron los propios damnificados a través de canales comunitarios, cuadrillas oficiales realizaron trabajos de poda en el sector y operarios del barrido arrastraron desperdicios de arterias aledañas hacia esa esquina, dejando todo acumulado sobre la vía pública.
Pese a las reiteradas promesas de retiro regular, el camión recolector asignado para levantar los restos pesados nunca se presentó en el lugar. Los frentistas remarcaron que el montículo obstruye el paso, emite olores nauseabundos y genera la proliferación de plagas e insectos peligrosos para la salud de las familias con niños y adultos mayores que residen a pocos metros.
El cuadro descripto en el barrio Achachay no constituye un caso aislado en el Valle Central. Focos similares de acumulación de basura y podas desatendidas se repiten en conglomerados como Mi Jardín, Eva Perón, callejón José de Soria y el barrio 920 Viviendas, donde los vecinos señalan que deben convivir durante semanas con microbasurales que degradan las condiciones de habitabilidad.
Negligencia sanitaria y el foco del basural a cielo abierto en Catamarca
La falta de coordinación en los esquemas de saneamiento reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores comunitarios fustigan que el Ejecutivo provincial no arbitre los medios para fiscalizar los servicios esenciales de higiene en los municipios, tolerando que cuadrillas estatales generen focos de contaminación en barriadas residenciales mientras la comunidad abona tasas por barrido y limpieza.
A este déficit ambiental se añade la contradicción entre los anuncios institucionales de sustentabilidad y el desamparo concreto en las veredas de la ciudad. Residentes de la Capital remarcan que el Gobierno provincial desatiende los reclamos sanitarios básicos, limitando su accionar a declaraciones públicas mientras las esquinas permanecen bloqueadas por restos orgánicos y sedimentos que amenazan la salud colectiva de las barriadas.
El desborde de residuos acumulados consolida el malestar social generado por este basural a cielo abierto en Catamarca. Con vecinos que exigen el retiro urgente de las ramas y el cese de descargas informales en la zona, la ciudadanía demanda al Poder Ejecutivo provincial intervenir de inmediato para erradicar los focos infecciosos y garantizar condiciones dignas y salubres para todas las familias catamarqueñas.










