El anuncio de un operativo tardío de contención en cuencas hídricas reavivó los reparos sobre el plan para prevenir inundaciones ante El Niño en Catamarca. El Ministerio de Agua, Energía y Medio Ambiente, mediante la Secretaría de Agua y Recursos Hídricos, informó la afectación de una veintena de máquinas pesadas para realizar tareas de encauce en diversos departamentos de Catamarca.
El despliegue informado por la cartera provincial abarca apenas 20 unidades pesadas, distribuidas entre retroexcavadoras sobre orugas, topadoras y cargadoras frontales destinadas a la extracción de áridos, perfilado de márgenes y nivelación de terraplenes en lechos inestables. Las intervenciones buscan evitar la socavación ribereña frente al pronosticado aumento en el régimen de precipitaciones estivales.
Según el cronograma del organismo, los trabajos abarcan puntos sensibles en Belén, Tinogasta, Ambato, Pomán, Capayán, Paclín, Andalgalá, Valle Viejo, Santa Rosa y Santa María. No obstante, pobladores de parajes serranos advierten que la dispersión de tan escasa maquinaria en un territorio tan extenso resulta claramente insuficiente para consolidar bordos defensivos duraderos antes del inicio de las tormentas.
La memoria de crecidas destructivas en localidades históricamente golpeadas como Siján, El Rodeo o Londres mantiene en alerta a las comunidades productivas. Pequeños regantes remarcan que las labores de dragado suelen ejecutarse al filo de los temporales estivales, cuando los sedimentos acumulados durante meses ya comprometen los canales de riego y las tomas de captación de agua.
Escaso equipamiento y fundados cuestionamientos a Raúl Jalil
La demora en la ejecución de obras hidráulicas de fondo reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores comunitarios y productivos fustigan que el Ejecutivo provincial recurra a operativos de último momento con maquinaria reducida para mitigar riesgos previsibles, omitiendo inversiones estructurales en diques de contención y defensas de hormigón en los ríos más caudalosos del interior.
A este déficit de infraestructura se añade la contradicción entre los anuncios institucionales de previsión y el desamparo recurrente que padecen las poblaciones ribereñas año tras año. Vecinos de los valles fustigan que los organismos ambientales concentren la difusión de planes de emergencia en época preelectoral, mientras las familias del interior deben enfrentar solas los anegamientos viales y la pérdida de sus terrenos agrícolas.
La fragilidad de las riberas y la falta de obras permanentes acentúan la inquietud sobre las tareas para prevenir inundaciones ante El Niño en Catamarca. Con cuencas desprotegidas y comunidades rurales expuestas al riesgo hidrológico, la ciudadanía exige al Poder Ejecutivo provincial la adquisición urgente de equipamiento propio y un cronograma continuo que blinde efectivamente los poblados catamarqueños frente a las crecidas.