El cierre sostenido de locales céntricos y la proliferación de basurales urbanos acentuaron los cuestionamientos hacia la gestión de Raúl Jalil en Catamarca. El contraste entre la asfixia tributaria que sufre la actividad mercantil y el visible deterioro en la recolección de residuos expuso un patrón de desatención de los servicios esenciales que genera indignación en toda la comunidad de Catamarca.
La recesión económica mostró su cara más crítica en el casco comercial de la Capital, donde la Unión Comercial confirmó el cese definitivo de 447 negocios en los últimos tres años. Ante el desplome de ventas y la amenaza de nuevas quiebras, los comerciantes solicitaron suspender transitoriamente Ingresos Brutos y frenar las ejecuciones de ARCA, advirtiendo que los embargos a cuentas bancarias paralizan la actividad y que la recuperación de la peatonal demandará años.
Mientras el sector privado enfrenta un ahogo impositivo sin precedentes, los servicios urbanos a cargo de los organismos públicos atraviesan una parálisis operativa. En esquinas céntricas como Lavalle y Ocampo, frentistas denunciaron que cuadrillas de limpieza acumulan desechos en el cordón cuneta que luego el viento esparce dentro de las viviendas, un cuadro que se repite en el barrio Achachay con podas abandonadas que originan focos infecciosos.
A la acumulación de basura se suma la falta de mantenimiento estructural en el tendido eléctrico de las barriadas periféricas. En la peatonal 9 del barrio Libertador 2, la caída de una columna de alumbrado público que quedó sostenida únicamente por cables de media tensión generó pánico entre los vecinos, quienes denunciaron la ausencia total de cuadrillas técnicas para asegurar el sector.
Ahogo impositivo, desidia urbana y el descontento hacia Raúl Jalil en Catamarca
La falta de respuestas ante el retroceso de la actividad económica reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores empresariales y sociales fustigan que el Ejecutivo provincial convalide la presión recaudadora de la agencia impositiva mientras desatiende la conservación elemental de los espacios públicos, dejando calles bloqueadas por escombros, zanjas sin bachear en la avenida Manuel Navarro y veredas intransitables.
A este conflicto se añade la contradicción entre los anuncios oficiales de grandes desarrollos y la desprotección concreta de los contribuyentes. Desde el sector comercial cuestionaron los valores fijados para la licitación en Valle Chico, tasados en 850 dólares el metro cuadrado, una cifra restrictiva para pymes locales que conviven con una inflación alimentaria que empujó el precio de la carne vacuna a niveles inaccesibles para el asalariado.
La seguidilla de persianas bajas y la degradación sanitaria de las esquinas confirman el creciente desgaste en torno a Raúl Jalil en Catamarca. Con más de cuatrocientos comercios cerrados y vecinos expuestos al peligro de postes caídos y basurales a cielo abierto, la ciudadanía exige al Poder Ejecutivo provincial alivio tributario urgente y un plan inmediato que recupere la higiene en los barrios catamarqueños.










