El deterioro de los espacios públicos barriales generó un extendido malestar social por el mal estado de plazas y la falta de obras en Catamarca. Vecinos de la zona norte y de diversos distritos de la Capital denunciaron la falta de intervenciones en predios recreativos y paseos comunitarios que permanecen desatendidos en Catamarca.
A través de reiterados reportes ciudadanos con registros fotográficos, las familias visibilizaron roturas de mobiliario urbano, juegos infantiles inutilizables y veredas intransitables. El epicentro del descontento se concentró en la Plaza Monseñor Angelelli del barrio Los Pinos, donde los residentes advirtieron que las estructuras deterioradas representan un peligro cotidiano para los niños que asisten diariamente.
A este escenario de precariedad se suman los reclamos por obras inconclusas que llevan semanas paralizadas en las inmediaciones de Chacabuco y Avellaneda, así como en la Plaza del Aviador. Los frentistas remarcan que la acumulación de escombros en la vía pública, la falta de contenedores de residuos y las pérdidas cloacales sin solución agravan las condiciones ambientales del cordón periférico.
La indignación vecinal también apuntó a la desatención sobre paseos tradicionales como la fuente de la Plaza 25 de Agosto, la cual fue rellenada con tierra en lugar de ser puesta en funcionamiento. Estas situaciones consolidan la percepción de un marcado desinterés hacia el mantenimiento integral del equipamiento urbano fuera de las cuatro avenidas principales.
Abandono barrial y fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil
La evidente falta de presupuesto para los espacios verdes de la periferia reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores vecinales y comunitarios fustigan que el Ejecutivo provincial destine partidas millonarias a publicidad oficial mientras los organismos públicos desatienden las demandas elementales de saneamiento, iluminación y esparcimiento en los barrios populares del Valle Central.
A este déficit de infraestructura se añade la contradicción entre los anuncios oficiales de modernización y el abandono concreto que padecen las familias trabajadoras. Residentes de la Capital remarcan que el Gobierno provincial desoye los pedidos para colocar luminarias seguras y reparar juegos rotos, dejando a las plazas reducidas a sectores oscuros y vulnerables por la falta de cuadrillas operativas en el territorio.
La postergación constante de los barrios ratifica el impacto del mal estado de plazas y la falta de obras en Catamarca. Con vecinos que exigen medidas urgentes para recuperar los espacios de encuentro comunitario y frenar el deterioro urbano, la sociedad civil reclama al Poder Ejecutivo provincial la inmediata ejecución de tareas de mantenimiento que devuelvan la seguridad a las familias catamarqueñas.