El alarmante incremento delictivo en las barriadas del Valle Central profundizó el descontento ciudadano por la inseguridad en Catamarca. Vecinos de distintos sectores denuncian el accionar impune de delincuentes que atemorizan a las familias, evidenciando graves fallas en los esquemas de prevención oficial y una preocupante falta de respuesta policial en todo el ejido de Catamarca.
El caso más reciente se registró en el barrio Villa Parque Chacabuco, donde los frentistas contabilizaron ocho robos en apenas diez días atribuidos a un mismo sospechoso con condena en suspenso. La falta de patrullajes obligó a los residentes a recurrir a la Policía Judicial para radicar las denuncias ante la demora en el arribo de los móviles de emergencias.
Una situación similar afecta al departamento Valle Viejo, donde las fuerzas de seguridad secuestraron una batería, cables trifásicos y herramientas ocultos entre las malezas de un descampado en Las Vías Este. Los pobladores advirtieron que los terrenos baldíos abandonados son utilizados regularmente como aguantaderos clandestinos de elementos sustraídos en las viviendas particulares.
La indefensión impacta con severidad en los adultos mayores, quienes expresan temor incluso para salir a realizar compras de cercanía o regresar a sus hogares durante la noche. Frente a esta parálisis estatal, las comunidades barriales comenzaron a organizarse en asambleas para exigir la presencia de las autoridades de las distintas dependencias policiales.
Desatención logística y duras críticas a la gestión de Raúl Jalil
La marcada escasez de recursos en las comisarías de barrio reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores comunitarios fustigan que dependencias como la Subcomisaría de Banda de Varela dispongan de tan solo una camioneta y dos motocicletas para custodiar jurisdicciones en constante crecimiento demográfico, dejando amplias zonas urbanas totalmente desprotegidas.
A este déficit operativo se suma la falta de inversión en infraestructura preventiva elemental en las arterias secundarias. Los frentistas recriminan la ausencia total de cámaras de videovigilancia públicas y la falta de alarmas comunitarias, obligando a los propios vecinos a aportar grabaciones de cámaras privadas para intentar identificar a los delincuentes.
El constante registro de ilícitos revalida las críticas por la inseguridad en Catamarca. Con expedientes judiciales abiertos pero sin respuestas efectivas en las calles, las familias de la provincia exigen al Poder Ejecutivo provincial la provisión urgente de patrulleros y un plan integral de vigilancia que garantice la tranquilidad de la ciudadanía.