El deterioro de los organismos de fiscalización y la saturación de los predios oficiales provocaron la parálisis de los controles viales en Catamarca. Mientras el Corralón Municipal de la Capital alcanzó el límite de su capacidad con más de 4.600 motocicletas retenidas, la pérdida de personal en Vialidad Nacional reduce las cuadrillas encargadas de mantener la seguridad en las rutas interprovinciales de Catamarca.
En el ámbito urbano, el predio de custodia capitalino quedó desbordado tras el ingreso sostenido de unidades secuestradas en operativos de tránsito. La secretaria de Protección Ciudadana, Mariela Romero, confirmó que en agosto ingresaron 132 vehículos y en septiembre la cifra ascendió a 230, obligando a tramitar la compactación de rodados bajo la Ordenanza 6456/16 para evitar el hacinamiento total.
La falta de espacio físico en el depósito municipal amenaza con frenar las inspecciones preventivas en vísperas de las fiestas de fin de año y la procesión de la Virgen. Las autoridades advirtieron que resulta inviable continuar con los decomisos de vehículos con caños de escape libres sin contar con predios de resguardo ni plantas de transferencia adecuadas.
A la crisis municipal se suma el preocupante recorte de personal en las dependencias nacionales encargadas de la red vial. La apertura de una segunda etapa de retiros voluntarios en Vialidad Nacional redujo la nómina del distrito a solo 177 trabajadores, divididos entre personal de planta y contratados, para cubrir miles de kilómetros de calzada.
Falta de infraestructura y severos cuestionamientos a Raúl Jalil
El secretario general de los viales, Franco Carabajal, advirtió que la pérdida de personal capacitado afecta de manera directa el mantenimiento de las rutas nacionales 38, 40 y 157. El dirigente fustigó la falta de presupuesto y combustible para operar, remarcando que la falta de cuadrillas deja a los conductores desprotegidos ante el deterioro constante del pavimento.
Este escenario de abandono en las arterias urbanas e interurbanas reavivó duros cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores comunitarios recriminan que el Ejecutivo provincial convalide la desarticulación de los organismos de control y delegue obras en contratistas privadas en lugar de coordinar con los municipios la construcción de depósitos regionales y el financiamiento de patrullajes.
El colapso logístico y la merma de personal exponen la vulnerabilidad de los controles viales en Catamarca. Con depósitos municipales saturados y rutas clave sin el mantenimiento preventivo adecuado, la ciudadanía exige a la administración provincial un plan de infraestructura urgente que garantice la seguridad en los caminos de todo el territorio catamarqueño.