El Gobierno de Catamarca difundió una nueva campaña de monitoreo ambiental sobre los ríos Abaucán y Colorado, con la participación de estudiantes del Instituto de Estudios Superiores de Fiambalá. La comunicación oficial mostró las actividades realizadas en el territorio, pero no informó los resultados obtenidos ni cuándo estarán disponibles para la comunidad.
Los alumnos de la Tecnicatura Superior en Seguridad, Higiene y Control Ambiental Industrial participaron de las tareas junto al Departamento de Geoquímica Ambiental del Ministerio de Minería. La actividad formó parte del programa trimestral destinado a controlar la evolución de la calidad del agua en distintos puntos de la cuenca.
Según publicó Minería Sustentable??, durante el operativo se midieron el pH, la conductividad eléctrica, la temperatura y el caudal. También se recolectaron muestras para realizar análisis posteriores.
Falta de datos públicos y falta de transparencia ambiental en la cuenca de Fiambalá
La participación de estudiantes constituye una experiencia formativa valiosa y puede contribuir a acercar los controles ambientales a la comunidad. Sin embargo, la publicación no precisó cuáles fueron los puntos exactos del muestreo, qué laboratorio analizará el material ni bajo qué procedimiento se garantizará su trazabilidad.
Tampoco se difundieron los valores obtenidos en las mediciones realizadas en el lugar, las series históricas utilizadas para compararlos o los límites de referencia establecidos para determinar la calidad del agua. Sin esos datos, resulta imposible evaluar si se registraron cambios y si alguno requiere una investigación adicional.
La omisión cobra relevancia porque Fiambalá se encuentra dentro de una zona de creciente actividad litífera. El monitoreo de los cursos de agua no debería limitarse a fotografías de funcionarios, técnicos y estudiantes: necesita información pública, comprensible y comparable que permita conocer la situación real de la cuenca.
El Gobierno provincial presentó la campaña como una demostración de participación y control ambiental. El próximo paso debería ser publicar los análisis completos, identificar los puntos relevados y explicar cualquier variación encontrada. Mostrar cómo se toman las muestras es apenas una parte del proceso; la transparencia comienza cuando la comunidad puede conocer los resultados.