La empresa minera Zijin-Liex enfrenta una rebelión de proveedores locales en Fiambalá, donde durante esta semana se realizaron dos protestas para reclamar mayor participación en los contratos vinculados con el proyecto de litio Tres Quebradas. El conflicto comenzó el lunes con un corte sobre la Ruta Nacional 60 y continuó el miércoles con un bloqueo en el ingreso a la planta en Catamarca.
La segunda manifestación fue encabezada por integrantes de la Cámara de Proveedores Mineros de Tinogasta, presidida por Enzo Morales. Según informó El Ancasti??, la medida dificultó el movimiento de vehículos, aunque los manifestantes aseguraron que permitieron el cambio de turno de los trabajadores.
El reclamo central apunta contra la política de contratación de Zijin-Liex. Los proveedores sostienen que la compañía no prioriza los servicios disponibles en Tinogasta y Fiambalá, pese a explotar recursos naturales dentro del departamento. También denuncian la presencia de más de 75 trabajadores de origen asiático, un dato que todavía deberá ser corroborado oficialmente.
Uno de los puntos que profundizó el malestar fue la decisión de la minera de realizar con vehículos propios la escolta de los camiones. Los proveedores pretendían que ese servicio fuera contratado a empresas de la zona, especialmente porque se trataría de una tarea contemplada en los protocolos del Ministerio de Minería de Catamarca.
Mesas de diálogo paralizadas y duros reclamos hacia Raúl Jalil
El conflicto no nació esta semana. En septiembre se había conformado una mesa de trabajo para acercar a la empresa un petitorio con pedidos de capacitación, contratación local y seguimiento de los compromisos asumidos. Sin embargo, los proveedores aseguran que las reuniones no produjeron resultados y reclaman oportunidades concretas en lugar de encuentros institucionales.
A mediados de junio ya habían denunciado la posible contratación de una transportista de Córdoba, operación que supuestamente se canalizaría mediante una unión transitoria con una firma catamarqueña. Zijin-Liex negó entonces haber celebrado ese contrato, pero la sospecha profundizó la desconfianza hacia empresas de otras jurisdicciones que podrían presentarse bajo asociaciones formalmente locales.
Los dos cortes realizados en apenas tres días dejaron expuesta una contradicción difícil de disimular. Mientras el Gobierno de Raúl Jalil presenta a la minería como una fuente de empleo y crecimiento para las comunidades, quienes deberían integrar esa cadena productiva aseguran que continúan afuera de los principales contratos. La discusión ya no pasa por las promesas del litio, sino por quiénes reciben realmente sus beneficios.