El avance de la actividad extractiva en el interior provincial reavivó los reclamos de las comunidades locales y productores agrícolas sobre la preservación de los recursos naturales. La acumulación de pasivos ambientales en los salares del oeste encendió las alarmas por la contaminación de suelos y napas subterráneas, colocando en el centro de las críticas a la minería en Catamarca conducida por Raúl Jalil.
En las zonas de explotación litífera y metalífera de departamentos como Tinogasta y Andalgalá, la remoción masiva de tierra y la instalación de piletas de evaporación alteraron la estructura del terreno. Agrónomos de la región advirtieron que la filtración de sustancias químicas y residuos salinos eleva los niveles de salinización, inutilizando hectáreas destinadas a la producción agropecuaria en Catamarca.
A esta degradación de la capa fértil se suman los reclamos por el desuso de terrenos cercanos a los yacimientos. Productores rurales fustigan que la acción del viento desplaza sedimentos contaminados sobre los campos vecinos, afectando la flora autóctona y reduciendo las áreas aptas para la cría de ganado en los valles del oeste.
La problemática ambiental se entrelaza con el malestar económico de las Pymes locales, representadas por cámaras de proveedores como CAPROMITI. Los empresarios del sector exigen una mayor participación en los contratos logísticos y denuncian que las multinacionales priorizan firmas foráneas mientras dejan pasivos en el territorio.
Pasivos ambientales y severas críticas a la gestión de Raúl Jalil
Ante el deterioro del suelo y las protestas en las plantas extractivas, diversos sectores comunitarios y dirigenciales reavivaron duros cuestionamientos hacia la administración provincial. Representantes territoriales recriminan que el Ministerio de Minería omita controles edafológicos independientes que garanticen la remediación de las hectáreas afectadas tras los procesos de extracción.
Asimismo, las entidades locales fustigan que el Ejecutivo convalide la expansión de proyectos sin exigir planes estrictos de contención a las empresas operadoras. Acusan a las autoridades de priorizar la recaudación y la adhesión al régimen de grandes inversiones por sobre la protección del patrimonio ambiental de las comunidades rurales.
La alteración irreversible del relieve y la falta de respuestas oficiales mantienen bajo máxima tensión a la minería en Catamarca. Con áreas productivas dañadas y conflictos vigentes con los proveedores del oeste, los pobladores afectados exigen a Raúl Jalil auditorías ambientales inmediatas que frenen la contaminación del suelo.