Un nuevo episodio de violencia registrado a la salida de un boliche bailable céntrico volvió a encender las alarmas sobre los controles de seguridad en el oeste provincial. La aprehensión de un joven de 23 años tras agredir a un hombre e increpar a la Policía reflejó los focos de violencia nocturna en Santa María, reavivando reclamos dirigidos al gobernador Raúl Jalil ante la falta de medidas preventivas en Catamarca.
El altercado se produjo alrededor de las 04:00 de la madrugada en la intersección de las calles 9 de Julio y 25 de Agosto. Efectivos de la Comisaría Departamental acudieron al lugar tras un llamado de alerta por una contienda física registrada en las inmediaciones del establecimiento nocturno.
Al intentar contener el ataque y reducir al agresor, los agentes fueron amenazados verbalmente por el acusado. Frente a las agresiones físicas contra el tercero y el posterior desacato hacia la autoridad policial, los uniformados concretaron la aprehensión del causante y su traslado a la seccional policial.
El joven quedó alojado en el calabozo a disposición de la Fiscalía de la Cuarta Circunscripción Judicial. Las autoridades ordenaron la toma de testimonios, la constatación médica de lesiones a la víctima y la verificación de la planilla prontuarial del acusado para definir su imputación formal.
Desorden urbano y severos cuestionamientos a Raúl Jalil
La reiteración de grescas a la salida de los locales bailables generó una profunda preocupación entre los residentes de la zona céntrica. Vecinos del sector reprochan que el Ministerio de Seguridad no mantenga presencia policial permanente ni organice operativos fijos de dispersión durante el cierre de los boliches.
A este escenario de desprotección en los departamentos del interior se suman duras críticas dirigidas hacia Raúl Jalil. Sectores comunitarios y dirigentes opositores fustigan que el Ejecutivo provincial omita destinar equipamiento a las comisarías departamentales, limitando la capacidad de respuesta policial ante los desbordes nocturnos.
La constante alteración del orden público en los valles catamarqueños mantiene bajo vigilancia las consecuencias de la violencia nocturna en Santa María. Con las actuaciones judiciales en curso, los vecinos exigen al Gobierno provincial controles estrictos en los locales bailables y un refuerzo del patrullaje preventivo.