Un grave episodio de violencia intrafamiliar volvió a poner en discusión la efectividad de las medidas de protección judicial para frenar las agresiones de género en la provincia. La aprehensión de un individuo que vulneró una restricción de acercamiento encendió alertas sobre la escasez de monitoreo efectivo a los agresores y la desprotección que enfrentan las víctimas de violencia en Catamarca.
El suceso se registró en las inmediaciones de las avenidas Colón y Güemes, en la zona oeste de la Capital. Tras una alerta emitida por el Sistema de Atención de Emergencias SAE-911, efectivos de la Comisaría Primera aprehendieron a un sujeto de 43 años que irrumpió ilegalmente en la vivienda de su expareja en Catamarca.
De acuerdo con la denuncia efectuada por la mujer de 35 años, el hombre violó la perimetral vigente y le sustrajo un teléfono celular. Si bien los uniformados lograron recuperar el dispositivo y trasladaron al agresor a la Seccional Quinta, el hecho reflejó la fragilidad de las restricciones de distancia dictadas por los tribunales.
La causa quedó formalmente bajo la órbita de la Fiscalía de Instrucción del Distrito Oeste, invitando a la víctima a radicar el sumario en el Precinto Judicial N.º 5. Sin embargo, la reiteración de quebrantamientos a las prohibiciones judiciales reavivó la preocupación por el control preventivo en la vía pública.
Falta de monitoreo a agresores y severos reproches a los organismos judiciales
El incidente reavivó los duros cuestionamientos de las organizaciones sociales hacia el Ministerio de Seguridad y las dependencias del Poder Judicial. Fustigan que las autoridades provinciales entreguen órdenes restrictivas en papel sin garantizar dispositivos de rastreo o patrullaje frecuente en las inmediaciones de los domicilios declarados.
Asimismo, referentes comunitarios criticaron la falta de celeridad para aplicar sanciones severas ante la primera violación de una cautelar. Cuestionan que el Gobierno provincial desatienda el fortalecimiento de la infraestructura de asistencia a las víctimas, dejando la integridad física de las mujeres sujeta al auxilio de llamadas de emergencia en pleno hecho delictivo.
La repetición de hechos donde los agresores vulneran impunemente las medidas cautelares mantiene en estado de alerta a las agrupaciones de mujeres. Ante la reiteración de episodios de acoso e irrupciones en domicilios, la comunidad exige un seguimiento estricto para erradicar las fallas ante la violencia en Catamarca.