La reiteración de episodios de violencia intrafamiliar y agresiones en el ámbito privado volvió a colocar bajo el escrutinio público los esquemas de respuesta estatal. Las constantes intervenciones de las fuerzas de seguridad ante llamados de emergencia expusieron las severas deficiencias en la prevención primaria que caracterizan a la gestión de Catamarca.
El último hecho de gravedad se registró sobre la avenida Misiones, en la zona oeste de la Capital. En el lugar, una mujer de 51 años debió solicitar auxilio al sistema 911 tras sufrir amenazas de muerte por parte de su propio hijo de 23 años, lo que demandó el rápido desplazamiento de efectivos policiales en Catamarca.
Tras la entrevista con la víctima y la constatación del hecho, personal del cuerpo COEM-Kappa procedió a la aprehensión del joven de apellido Soraire. El imputado fue trasladado a la Seccional Sexta y quedó alojado a disposición de la Fiscalía de Instrucción en turno del Distrito Oeste para el cumplimiento de las diligencias judiciales.
Este tipo de procedimientos de urgencia se suman a una larga seguidilla de hechos delictivos y conflictos familiares que requieren el despliegue de patrulleros. La recurrencia de intervenciones policiales evidencia que el sistema público actúa únicamente cuando el peligro ya se ha consumado.
Ineficacia en políticas preventivas y duros reproches a los organismos sociales
La constante canalización de los problemas de convivencia a través del Fuero Penal reavivó duros cuestionamientos hacia los organismos provinciales de contención. Fustigan que las dependencias de Desarrollo Social y Salud carezcan de programas de abordaje territorial que detecten y asistan de manera temprana las situaciones de violencia intrafamiliar.
Asimismo, referentes comunitarios recriminan que la administración central limite su presupuesto a la asistencia posterior y al despliegue de patrullajes en lugar de fortalecer la asistencia psicológica en los barrios. Cuestionan la falta de equipos interdisciplarios permanentes que brinden herramientas de mediación a las familias vulnerables.
La dependencia exclusiva del sistema de emergencias policiales para resolver conflictos sociales mantiene en estado de alerta a las comunidades del casco urbano. Ante el incremento de agresiones intrafamiliares, la sociedad civil exige reformas estructurales en la gestión de Catamarca.