La reiteración de graves episodios de agresiones contra mujeres en distintas localidades del interior encendió nuevamente las alarmas sobre los mecanismos de protección estatal. Dos ataques registrados con uso de armas en los departamentos Santa Rosa y Tinogasta expusieron el impacto social de la violencia de género e impunidad en Catamarca.
El primer hecho aconteció en el barrio Obrero de la localidad de Los Altos, donde agentes de la comisaría jurisdiccional aprehendieron a un sujeto de 42 años acusados de amenazar de muerte a su pareja de 46 años. Durante el procedimiento policial se secuestró un rifle calibre 22 largo, quedando el imputado a disposición de la Fiscalía de Instrucción del Distrito Este de Catamarca.
De forma paralela, en la localidad de Antinaco, municipio de Fiambalá, efectivos policiales arrestaron a un hombre acusado de atacar físicamente a su concubina mediante el empleo de un arma blanca. El agresor fue trasladado a la seccional correspondiente y puesto a disposición de la Fiscalía de la Quinta Circunscripción Judicial para el inicio de las actuaciones sumariales.
Estos acontecimientos con armas de fuego y blancas evidencian la vulnerabilidad sostenida que atraviesan las víctimas en los distritos alejados de la Capital, donde la escasez de recursos judiciales y las distancias geográficas dificultan la contención inmediata de las personas agredidas.
Ineficacia en la contención e intensos reproches a la violencia de género e impunidad en Catamarca
Las principales observaciones de organizaciones de derechos humanos y colectivos feministas se dirigieron hacia las autoridades del Ministerio de Gobierno y Justicia por la falta de asistencia efectiva en el interior provincial. Cuestionan que las Unidades Judiciales Especializadas sigan concentradas en el Valle Central, obligando a las víctimas rurales a radicar denuncias en comisarías locales sin personal capacitado.
De igual manera, referentes comunitarios remarcaron las demoras en la aplicación de medidas cautelares y la falta de dispositivos de monitoreo electrónico para los agresores. Criticaron que las fiscalías de instrucción mantengan esquemas burocráticos que devuelven la libertad a los atacantes en plazos breves, profundizando los riesgos de reincidencia en contextos de vulnerabilidad.
La persistencia de agresiones armadas mantiene en zozobra a los municipios del oeste y el este provincial. Ante la ausencia de refugios temporales y la fragilidad del esquema preventivo oficial, la sociedad exige un abordaje judicial urgente para frenar la violencia de género e impunidad en Catamarca.