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Legislatura de Catamarca

Opinión

Vehículos oficiales sirven de cucha para perros y gatos en la Legislatura de Catamarca

Parece que es más barato comprar un auto o camioneta nueva que arreglar o mantener los vehículos que tienen.

Es raro, pero en la Legislatura de Catamarca es más barato comprar un auto o camioneta nueva que arreglar o mantener los vehículos que tienen. Si así fuera, a los catamarqueños en lugar de comprar repuestos para que el autito tire un poco más les conviene directamente ir a sacar un nuevo. Ni siquiera hace falta que vendan el viejo, lo dejan tirado por ahí como hace Diputados, y se dirige a la concesionaria para obtener su 0Km.

La Cámara Baja nunca se caracterizó por ahorrar ni se midió en nada, ni siquiera en pandemia. El punto es que hay tres vehículos oficiales abandonados en la playa de la Legislatura de Catamarca bajo el concepto de chatarra porque las autoridades no pudieron o no supieron mantenerlos para que tenga mayor vida útil. Toda persona o empresa sabe que cuidarlo significa no perderlo y más tiempo para utilizarlo, pero como se compra con fondos públicos, ese concepto no está vigente.

Es decir que, no es más económico, es más fácil comprar otro nuevo. Sucede cuando la plata es ajena o el bien no se siente como propio. Mire usted que un político va a hacer eso con sus vehículos, dejarlo de cucha para los perros y gatos mientras salen corriendo a la Concesionaria Jalil a sacar otro. Ellos lo mandan al service en tiempo y forma o lo dejan casi nuevo en el taller, lo mandan a lavar y exigen el mejor precio a cambio del nuevo, no los tiran.

La lógica que aplican en el mundo privado no la aplican en su rol de administradores de la cosa pública. Eso y decir “que se jodan lo que ponen la plata”, o sea nosotros, es lo mismo. En muchos casos se trata de camionetas que se reventaron en campañas políticas viajando de un lado a otro de la provincia. Pero, ahí van a estar hasta que nadie le preste atención y luego desaparezcan en algún taller para ser vendidos por partes. Total, no era de nadie.

Hay vehículos oficiales que no se sabe dónde están. En esta historia que se repite, encontramos camionetas que servían de refugio a personas en situación de calle. Algunos autos oficiales están tirados en el CAPE y otros bajo un árbol. En talleres de toda la provincia, nunca más los fueron a buscar. Algunos se vendieron por partes y otros fueron recuperados para trabajo en fincas porque no tienen papeles para circular en la ciudad. Han hecho desastre con el parque automotor porque el Estado siempre tiene plata para comprar más.


Por Juan Carlos Andrada
Especial para El Aconquija.

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