Un grave episodio en el ámbito educativo desató la indignación de la comunidad escolar y encendió las alertas por la falta de protocolos ante la violencia escolar en Catamarca. Familias de los estudiantes que asisten a la Escuela Secundaria de Arte Especializada (ESAE) N°3 manifestaron públicamente su malestar luego de que una alumna ingresara armada con un cuchillo al establecimiento, intimidara a cursos superiores y agrediera físicamente a otros compañeros dentro del edificio escolar.
El conflicto generó un fuerte reclamo de los tutores en declaraciones a El Esquiú Play, donde denunciaron que el equipo directivo incurrió en una severa inacción frente a un hecho de extrema gravedad. Según el relato de los padres, las autoridades escolares evitaron convocar al personal policial en el momento del incidente y omitieron la activación de las medidas de seguridad reglamentarias que rigen para estos casos.
En lugar de contener a la comunidad educativa y formalizar las actuaciones correspondientes, la conducción de la institución se limitó a entregar a la alumna y el arma blanca a su madre. Esta decisión provocó un profundo desconcierto entre los presentes, al no brindarse explicaciones oficiales sobre lo sucedido ni ofrecerse un esquema de contención psicológica a los alumnos damnificados por las agresiones.
El malestar de las familias se profundizó ante la continuidad de las amenazas y hostigamientos, tanto en las inmediaciones del establecimiento como a través de mensajes digitales. Esta situación derivó en un ausentismo preventivo de varios estudiantes, quienes decidieron no asistir a clases ante el fundado temor de sufrir nuevas agresiones físicas dentro del aula.
Denuncias penales, pedidos de intervención y protocolos de violencia escolar en Catamarca
Frente a la falta de respuestas en la supervisión escolar y la Secretaría de Gestión Educativa, los padres formalizaron tres presentaciones escritas e impulsaron las denuncias penales correspondientes. Los denunciantes aclararon que no persiguen la exclusión de la menor involucrada, sino que exigen la urgente intervención interdisciplinaria de organismos públicos de niñez y salud mental para abordar el trasfondo del conflicto.
La repercusión pública del caso obligó a las autoridades del establecimiento a convocar a una reunión de urgencia con las familias afectadas para evaluar medidas de protección interna. Sin embargo, los tutores advierten que las soluciones burocráticas llegan de manera tardía, dejando expuestos a docentes y estudiantes a situaciones de riesgo que pudieron prevenirse con un accionar administrativo diligente.
El conflictivo episodio visibiliza el deterioro de la convivencia institucional y la fragilidad con la que se abordan los casos de violencia escolar en Catamarca. Con denuncias radicadas en sede judicial y una marcada inquietud entre los estudiantes, la comunidad educativa exige que el Ministerio de Educación implemente de inmediato gabinetes profesionales permanentes y garantice espacios seguros en las escuelas de la provincia.