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Política

Polemica por la radicación de médicos venezolanos en Catamarca

Al parecer, los profesionales de la salud, no duran en el interior.

El problema sanitario en la provincia de Catamarca, parece no mejorar. Como informó El Aconquija, la semana pasada hubo un enfrentamiento entre un médico venezolano, Pablo Bello, y un padre de un niño enfiebrado, por la negativa del médico a asistirlo. Este episodio fue tan violento que en las imágenes se puede ver al médico con una piedra en la mano.

La situación de los médicos es deplorable. Trabajan infinitas horas, sin directivos y sin los insumos correspondientes, presionados por las grandes responsabilidades que tienen, y a veces también por el enojo de los familiares de los enfermos. El caos se desata especialmente en el interior de la provincia.

Esta vez, el problema está en la localidad de Medanitos, al oeste de Catamarca. En esta localidad, el gobierno había “solucionado” el problema, enviando a una médica, Olga Jiménez, exclusivamente ahí, a que atienda a todas las personas del lugar, pero esta médica fue contratada por la intendente de Fiambalá, Roxana Paulon, para cubrir un puesto en una auditoria, dejando de lado su puesto en Medanitos.

El problema es estructural y de gestión, tanto por parte del Ministerio de Salud de la provincia, como por parte de los funcionarios del mismo sector político que no logran ponerse de acuerdo entre sí, para organizar la atención médica en Catamarca.  El Ministerio de Salud, a cargo de Ramón Figueroa Castellanos, tampoco brinda las ambulancias necesarias, ni las condiciones propicias para que la situación mejore.

Los médicos no duran ni dos meses, vienen de Venezuela a cubrir puestos de salud y no están en sus puestos, ni cumplen las funciones que les corresponden. En conclusión, el médico de Aconquija abandonó su puesto tras el incidente, y la médica de Medanitos está en la ciudad y no en la localidad en la que debería estar.

Dadas las circunstancias, los problemas derivan en incidentes como el de la semana pasada, y en faltantes de médicos y de servicio de salud, teniendo como únicos perjudicados, a los propios médicos y a quienes necesitan de esta atención, enfrentados entre sí. El Ministerio de Salud, el gobierno de la provincia, y los intendentes, deberían ponerse de acuerdo y buscar una solución.