La guerra parece no tener fin entre el municipio y el gremio. El intendente de San Fernando del Valle de Catamarca, Gustavo Saadi y el secretario general del gremio, Walter ArĂ©valo, parecen estar mas enfrentados que nunca. La disputa no estaba con el anterior intendente RaĂşl Jalil, ahora gobernador de la provincia, quien cedĂa ante los caprichos del gremio.
La novedad es que aparecieron miguelitos que rompen cubiertas. No se sabe la exacta procedencia de los miguelitos, ya que desde el municipio aseguran que fueron los protestantes los que los utilizaron, y los protestan acusan al municipio de querer echarlos la culpa a ellos, habiendo sido los del mismo municipio quienes los tiraron. El municipio hizo la denuncia penal y dice contar con videos donde se observa a motociclistas tirar los miguelitos.

El gremio empezĂł a interesarse por los precarizados, con la idea de que vayan pasando a planta, y los intento utilizar como una herramienta polĂtica de presiĂłn, para lograr beneficios para los trabajadores. En resumidas cuentas, ArĂ©valo hizo lo que le pareciĂł conveniente a el mismo, durante todo el mandato de Jalil.

Cabe destacar que Jalil tiene un perfil más empresario que Saadi, que es más polĂtico. Es probable que Saadi no quiera estar a su merced durante todo su mandato, por lo que la pulseada continuará. El enfrentamiento no es del todo limpio, y las cartas no están todas sobre la mesa. Aparentemente, esto continuará en los prĂłximos dĂas, si no se le pone un freno inmediato a la situaciĂłn.
Los precarizados en los que ahora se interesĂł el gremio, son casi 5 mil personas. Se denuncian aprietes en diferentes aĂ©reas y que hay camiones rotos a propĂłsito. TambiĂ©n se estima que los empleados están juntando firmas para derogar la ordenanza que obliga a hacer un aporte al gremio sin ser afiliado. El intendente asegura no querer pelear con el gremio, y que no entiende por quĂ© continĂşan con la protesta si hay algunos puntos ya resueltos y otros a resolverse. Recordemos que el intendente asumiĂł hace sĂłlo unos dĂas.





