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Política

Los primeros errores del gobernador multimillonario de Catamarca

El gobernador puede cometer errores que compliquen su gestión.

El nuevo gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, asumió el 9 de diciembre el cargo, reemplazando a la actual Diputada Nacional, Lucia Corpacci. A días de su asunción, el gobernador empieza a dar claras muestras de lo que puede llegar a ser su gestión provincial. Montado en la ola electoral que provocó Alberto Fernández y acompañado de Corpacci, quien mantiene una buena imagen política, el empresario resultó electo.

Los primeros errores de Jalil tienen que ver con el armado del gabinete, algo que podría condicionar su gestión durante los primeros seis meses. El actual gobernador de la provincia de Catamarca les dio continuidad a los funcionarios de la gestión anterior que no se desempeñaron de forma correcta. De esta forma, una mala selección de sus colaboradores puede anticiparnos el futuro de su gestión.

Por otro lado, a la mala decisión de designar a algunos colaboradores se les suman los compromisos que tiene que responder Raúl frente a la nueva gestión provincial. En estos compromisos se encuentra la CGT Catamarca, conformada por un binomio al mando de Leonardo Burgos y Roberto Gonzalez, quienes fueron acusados de poseer gremios que no existen en la provincia.

De esta forma, la CGT Catamarca reclamó la secretaría de Trabajo de la Provincia para que quede en manos de uno de sus hombres: Sergio Berrondo. Éste último fue desplazado de Vialidad Provincial. Además de estar con la CGT, Jalil cuenta con el apoyo de otros gremios, tales como la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y la Unión de Personal Civil de la Nación (UPCN)

En conclusión, Raúl Jalil le da una importancia que no tiene a la CGT y les dio importancia a funcionarios cuya gestión era rechazada por la gente. Por ejemplo, en el área de Salud quedó a cargo Claudia Palladino, quien integraba el equipo del ex Ministro de Salud de la provincia. Si el gobernador se equivoca en darles continuidad a estos funcionarios y en establecer estrategias con dirigentes devaluados, no convocantes, lo más probable es que los primeros seis meses se vean afectados, y deberá cambiar su estrategia si es que quiere mejorar el resto de su gestión. De lo contrario, se disparará la interna peronista y se hablará de otro nombre, no de una reelección de Raúl.