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Catamarca: crecen los cuestionamientos al Ministerio de Educación tras el masivo ausentismo en Fiambalá

La mayoría de los padres decidió no llevar a sus hijos a la escuela por el intenso frío, pese a la orden oficial de retomar la presencialidad.

El Ministerio de Educación de Catamarca quedó en el centro de los cuestionamientos luego de que las escuelas de Fiambalá registraran un ausentismo cercano al 95% en la jornada en que se retomaron las clases presenciales por disposición oficial. El dato fue informado por el supervisor de Nivel Primario de la jurisdicción, Cristian Paredes, quien confirmó que el relevamiento ya fue elevado a las autoridades provinciales para que tomen conocimiento de lo ocurrido.

La situación se produjo apenas un día después de que los establecimientos educativos hubieran desarrollado actividades bajo modalidad virtual debido a las bajas temperaturas que afectan a la región. Sin embargo, según explicó el propio supervisor, durante la noche recibieron la directiva del Ministerio de Educación de Catamarca para volver a la presencialidad, una decisión que finalmente no logró el acompañamiento de la mayoría de las familias.

Ministerio de Educación de Catamarca bajo la lupa por la decisión de volver a la presencialidad

De acuerdo con las declaraciones de Paredes, fueron los propios padres quienes decidieron no enviar a sus hijos a la escuela debido al intenso frío que continúa afectando a Fiambalá. Como consecuencia, algunos establecimientos registraron un ausentismo prácticamente total, una situación que obligó a las autoridades locales a confeccionar informes y remitirlos al Ministerio para su evaluación.

Uno de los aspectos que alimentó el debate fue el reconocimiento del propio supervisor respecto de la modalidad que consideraba más conveniente frente a las condiciones climáticas. Consultado sobre la posibilidad de mantener las clases virtuales, respondió que esa alternativa era adecuada y que inicialmente buscaban acompañarla. Sin embargo, aclaró que las autoridades locales debieron acatar la decisión superior de retomar las actividades presenciales y que no contaban con facultades para resolver otra modalidad por cuenta propia.

El resultado fue un escenario complejo: la mayoría de los estudiantes no asistió a las escuelas y, al mismo tiempo, tampoco tuvo continuidad mediante actividades virtuales, ya que esa modalidad no había sido autorizada para la jornada. La situación abrió nuevos interrogantes sobre la planificación adoptada para responder a contingencias climáticas y sobre la flexibilidad del sistema educativo frente a contextos excepcionales.

El panorama se vio además condicionado por un importante ausentismo docente. Según informó Paredes, varios educadores hicieron uso del artículo 49, previsto para situaciones de inclemencias climáticas, debido a las dificultades para trasladarse hacia localidades del norte del departamento. Los docentes presentaron la documentación correspondiente luego de recurrir a Defensa Civil, que había emitido la alerta por las bajas temperaturas.

Mientras tanto, las autoridades educativas de Fiambalá permanecen a la espera de nuevas definiciones del Ministerio de Educación de Catamarca respecto de la modalidad de clases para las próximas jornadas. Los informes elevados durante los últimos días serán la base sobre la cual el organismo deberá decidir si mantiene la presencialidad o autoriza nuevamente el dictado de clases virtuales mientras persistan las condiciones meteorológicas adversas.

El episodio volvió a instalar el debate sobre la capacidad de respuesta del sistema educativo frente a fenómenos climáticos extremos y sobre la necesidad de adoptar decisiones que contemplen tanto la continuidad pedagógica como las condiciones reales que enfrentan alumnos y docentes. El masivo ausentismo registrado en Fiambalá dejó en evidencia que la resolución administrativa no logró traducirse en una asistencia efectiva a las aulas, un resultado que profundizó los cuestionamientos hacia el Ministerio de Educación de Catamarca y alimentó nuevas demandas para que las decisiones se adapten a las particularidades de cada región de la provincia.