La intensa ola de frío que afectó a la provincia durante los últimos días volvió a poner en el centro del debate la infraestructura priorizada por Raúl Jalil. Escuelas con un ausentismo cercano al 95%, establecimientos que reclaman calefacción, una institución de educación especial que lleva 17 años esperando un edificio propio y rutas cerradas por nieve conforman un escenario que reabrió los cuestionamientos sobre la capacidad de respuesta del Estado frente a situaciones climáticas extremas.
Los hechos registrados en distintos puntos del territorio provincial evidenciaron que el problema no se limitó únicamente a las bajas temperaturas. En Fiambalá, el regreso a la presencialidad dispuesto por el Ministerio de Educación terminó con aulas prácticamente vacías, luego de que la mayoría de las familias decidiera no enviar a sus hijos a clases por las condiciones climáticas. El propio supervisor de la jurisdicción reconoció que el ausentismo rondó el 95% y admitió que la continuidad de la modalidad virtual habría sido una alternativa conveniente, aunque aclaró que la decisión dependía exclusivamente de las autoridades ministeriales.
La infraestructura en Catamarca vuelve a quedar bajo la lupa tras una semana de reclamos
Al mismo tiempo, el Sindicato de Docentes de Catamarca (SIDCA) solicitó formalmente al Ministerio de Educación suspender la presencialidad o adelantar el receso invernal, argumentando que existen escuelas sin calefacción y que tanto alumnos como docentes afrontan condiciones inadecuadas para el aprendizaje. Desde el gremio señalaron que muchos estudiantes deben trasladarse caminando o en motocicleta con temperaturas bajo cero y advirtieron que sostener las clases en esas circunstancias representa un riesgo sanitario.
La discusión sobre la infraestructura en Catamarca también quedó reflejada en el reclamo de la comunidad educativa de la Escuela de Educación Especial N.º 999 de Los Altos. Docentes y familias denunciaron que la institución lleva 17 años esperando un edificio propio y que actualmente los alumnos ni siquiera pueden asistir a clases por no contar con un espacio adecuado para desarrollar las actividades. La campaña impulsada por la comunidad educativa insistió en que la situación vulnera el derecho a la educación y reclamó respuestas concretas luego de años de promesas incumplidas.
Las dificultades no se limitaron al ámbito educativo. Durante la misma jornada, Vialidad Provincial debió interrumpir el tránsito en sectores como la Cuesta El Portezuelo y La Cuestecilla debido a la acumulación de nieve y la cristalización del hielo sobre la calzada. La medida obligó a recomendar rutas alternativas y puso nuevamente en discusión las condiciones de conectividad durante los meses más fríos del año, especialmente en zonas donde el aislamiento puede afectar el acceso a servicios esenciales.
En paralelo, distintos municipios también se vieron obligados a modificar su funcionamiento como consecuencia de las bajas temperaturas. En Fiambalá, por ejemplo, la Municipalidad decidió retrasar el horario de ingreso del personal para resguardar la salud de los trabajadores frente a la ola polar. Si bien la decisión tuvo un carácter preventivo, volvió a mostrar el fuerte impacto que las condiciones climáticas generan sobre el funcionamiento cotidiano de organismos públicos y servicios.
La sucesión de episodios ocurridos en pocos días alimentó nuevos cuestionamientos sobre la planificación de infraestructura y la preparación frente a contingencias climáticas. Mientras desde distintos sectores educativos se reclamaban soluciones para garantizar la continuidad pedagógica, otras instituciones enfrentaban problemas edilicios históricos y numerosas familias optaban por priorizar la seguridad de sus hijos antes que la asistencia a clases. Todo ello configuró un escenario que excede la emergencia meteorológica y abre interrogantes sobre la capacidad de respuesta frente a problemas que, según los propios protagonistas, no son nuevos.
La combinación de escuelas sin calefacción, establecimientos sin edificio propio, rutas afectadas por la nieve y decisiones adoptadas sobre la marcha volvió a instalar el debate sobre la infraestructura en Catamarca. Los distintos reclamos registrados durante la ola de frío muestran que, más allá de las condiciones climáticas excepcionales, persisten demandas vinculadas con obras, mantenimiento y planificación que continúan esperando respuestas oficiales y que impactan directamente en la educación, la movilidad y la vida cotidiana de miles de catamarqueños.