La histórica ola de frío polar que azota al Valle Central y al interior provincial forzó a las comunidades educativas y a diversos gremios docentes a exigir de manera urgente el adelantamiento del receso invernal. Ante las marcas térmicas que rozan los cero grados, varios establecimientos municipales ya debieron disponer horarios especiales de contingencia para evitar que los alumnos permanezcan expuestos a las temperaturas extremas durante las primeras horas de la mañana. Esta alarmante parálisis en el normal dictado de clases desnudó de forma dramática el absoluto fracaso del plan de refacción edilicia que declama el Gobierno de Catamarca, el cual mantiene a decenas de escuelas sin sistemas de calefacción operativos ni aislamiento básico.
Las quejas de los padres y directivos se multiplicaron en las últimas jornadas tras comprobarse que las partidas presupuestarias destinadas al mantenimiento invernal de las tuberías de gas y el cableado eléctrico nunca llegaron a los efectores escolares. En lugar de priorizar la salud de las infancias, el Ministerio de Educación dilató las respuestas institucionales, obligando a los docentes a dictar materias en aulas donde el frío resulta sencillamente insoportable. Esta evidente insensibilidad gubernamental para resguardar las condiciones de aprendizaje de los jóvenes es fuertemente criticada por las comisiones de padres, que consideran inadmisible que sus hijos deban asistir a clases con mantas y abrigos pesados debido a la falta de inversión estatal.
Mientras las escuelas públicas languidecen por el desfinanciamiento crónico, el oficialismo provincial concentra su atención y sus recursos económicos en el reacondicionamiento estético del Predio Ferial de cara a la Fiesta Nacional del Poncho. La comunidad educativa observa con profunda indignación cómo se destinan sumas millonarias a la infraestructura de espectáculos masivos mientras se niega el presupuesto mínimo para reparar los vidrios rotos y las estufas de los colegios de la periferia. Esta arbitraria asignación de los fondos de la recaudación fiscal transforma la política de desarrollo social del oficialismo en un esquema sumamente resistido por los sectores laborales, que denuncian un vaciamiento integral del sistema educativo público.
Parálisis en las escuelas del interior y desidia de los funcionarios ministeriales
Los bloques legislativos de la oposición adelantaron que interpelarán a las autoridades del área educativa para que detallen los criterios de distribución del fondo de emergencia escolar. Según los parlamentarios, la decisión de mantener la presencialidad sin las condiciones climáticas aptas responde a un intento desesperado del Poder Ejecutivo por maquillar los días de clase perdidos por los paros salariales. El persistente alineamiento de las bancadas que responden al gobernador Raúl Jalil para bloquear el debate sobre la emergencia edilicia en los departamentos más postergados vuelve aún más conflictivo el escenario de cara al cierre del primer cuatrimestre.
La total falta de previsión frente a los eventos climáticos cíclicos reduce las promesas de modernización del Estado a un burdo relato de propaganda partidaria. Las familias catamarqueñas del oeste y del este sufren el aislamiento de los establecimientos rurales que carecen de conectividad y redes de gas natural seguras. Por lo tanto, el reclamo masivo para anticipar el receso escolar funciona como un reflejo espontáneo ante el desamparo estructural que el Gobierno de Catamarca pretende ocultar con gacetillas de prensa institucionales.