“El amor siempre gana”, repite a menudo la intendenta de Valle Viejo, Susana Zenteno, casi como un mantra. Sin embargo, el conflicto salarial con los trabajadores municipales terminó por desbordarla y requirió la intervención directa del gobernador Raúl Jalil, que ofició de mediador en una crisis que expuso las dificultades de conducción política de la gestión chacarera. El gremio aceptó la conciliación obligatoria y la audiencia clave será el miércoles 24 en el CAPE.
Los trabajadores del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOEM) reclaman un incremento salarial del 30%. La comuna ofreció dos bonos no remunerativos de $30.000 cada uno, uno este mes y otro en la segunda quincena de julio. Ante la falta de acuerdo, los municipales cortaron el tránsito e impidieron la salida de los camiones recolectores de residuos y de bacheo, hasta que la Dirección de Inspección Laboral dictó la conciliación obligatoria a pedido del municipio.
Lo que asombra es que, desde el inicio de las protestas, Zenteno no se reunió con los representantes gremiales. Quien se acercó al parador de Tres Puentes el sábado 13 fue el gobernador Raúl Jalil, en un gesto que el oficialismo intentó mostrar como respaldo pero que dejó en evidencia un vacío de gestión. Raúl Jalil les transmitió a los trabajadores que la intendenta estaba dispuesta a recibirlos siempre y cuando levantaran el paro, un recado que cualquiera en el gabinete municipal debería haber dado sin necesidad de involucrar a la Provincia.
La escena confirma una dinámica que se repite: Valle Viejo no resuelve sus crisis puertas adentro y el Gobierno provincial asume un rol que no le corresponde para evitar un desborde. No es la primera vez que Raúl Jalil sale al rescate. “Hasta que no terminemos de asfaltar todo Valle Viejo, Vialidad no se va”, aseguró el propio gobernador el 5 de agosto de 2025. El municipio es el que más asistencia recibe de la Provincia en obra vial, con cuadrillas trabajando en la avenida Enrique Ocampo y en barrios como 140 Viviendas, La Antena, Los Olivares e INTA I y II. En el Loteo Rebellato, Vialidad dio por finalizados 1.200 metros lineales de pavimentación junto con la base estructural para drenaje pluvial.
Gobierno de Catamarca y el costo político de intervenir en conflictos municipales
Pese a esos avances, hay barrios enteros donde el panorama no cambió. En Jardín de Las Chacras, en Villa Dolores, los vecinos quedan aislados tras cada lluvia y temen no poder recibir una ambulancia a tiempo. En el Loteo Don Martín y en Sumalao, los autos se encajan en zanjas ocultas bajo el agua acumulada. En San Isidro y Santa Rosa, el terreno se hunde sobre cañerías mal compactadas de una obra de cloacas que arrastra fallas desde su ejecución original.
En paralelo a la crisis salarial, Zenteno decidió que era el momento de lanzar “La Colmena”, su nuevo espacio político con respaldo de la senadora nacional y presidenta del PJ catamarqueño, Lucía Corpacci. Los impulsores explicaron que el objetivo es “fortalecer el vínculo entre el peronismo y la comunidad” y “aportar información sobre las distintas realidades del departamento”, tareas que, paradójicamente, debería cumplir la estructura municipal sin necesidad de crear una agrupación partidaria con dos centenares de funcionarios.
Mientras el municipio muestra fisuras para resolver lo cotidiano —negociar salarios, mantener las calles transitables—, la intendenta invierte tiempo en blindar su base territorial de cara a una posible carrera electoral en 2027. El costo político, sin embargo, lo termina pagando Raúl Jalil, que tiene que poner operarios, máquinas e incluso oficiar de interlocutor sindical para sostener un distrito que no se gobierna solo. La audiencia del miércoles 24 será una prueba más de esa dependencia.