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Catamarca: inseguridad, transporte y estafas, los reclamos que quedaron tras el cierre del Poncho

El cierre del festival dejó incidentes de seguridad, conflicto en el transporte y aumento de estafas digitales.

El cierre de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho dejó un balance oficial centrado en la convocatoria y el movimiento turístico, pero también volvió a poner sobre la mesa una serie de problemáticas que siguen generando debate en Catamarca. Mientras el Gobierno provincial destacó el éxito del evento, en paralelo quedaron expuestos episodios de inseguridad, conflictos en el transporte público y un crecimiento sostenido de las estafas digitales, conformando una agenda que mantiene bajo análisis a la gestión de Raúl Jalil.

Durante los once días del festival, la Policía informó que 33 personas fueron privadas de la libertad dentro del operativo de seguridad, entre ellas 18 arrestadas por presuntas infracciones al Código de Faltas y 15 aprehendidas por la presunta comisión de distintos delitos. Los procedimientos estuvieron relacionados con disturbios, hurtos, lesiones y casos de violencia de género, mientras que el fin de semana también dejó 48 personas privadas de la libertad en distintos procedimientos realizados fuera del Predio Ferial y el secuestro de 14 vehículos por infracciones a la normativa vigente.

A estos episodios se sumaron hechos puntuales que generaron repercusión durante el desarrollo del evento, como agresiones, disturbios, un presunto intento de robo y diferentes intervenciones policiales tanto dentro como en las inmediaciones del Predio Ferial. Si bien desde la fuerza calificaron el operativo como positivo y destacaron el comportamiento mayoritario del público, los incidentes alimentaron el debate sobre si los dispositivos de prevención alcanzan para responder a una celebración que cada año convoca a cientos de miles de visitantes.

Catamarca enfrenta una agenda de reclamos más allá del éxito del Poncho

Concluida la principal fiesta cultural de la provincia, otro foco de conflicto apareció en el sistema de transporte urbano. La Unión Tranviarios Automotor (UTA) confirmó una medida de fuerza tras fracasar las negociaciones salariales con las empresas del sector. El gremio denunció incumplimientos en la aplicación de la escala salarial vigente, pese a los incrementos en el valor del boleto y los subsidios percibidos por las compañías. La posibilidad de una interrupción del servicio volvió a poner en discusión la sostenibilidad del sistema y el impacto que los conflictos laborales tienen sobre miles de usuarios.

En paralelo, la propia División Ciberdelitos de la Policía provincial emitió una advertencia ante el aumento de una modalidad de estafa digital basada en falsos números telefónicos 0810 publicados en buscadores de internet. Según explicó el organismo, los delincuentes inducen a las víctimas a realizar transferencias y hasta solicitar préstamos bajo el engaño de proteger su dinero. La difusión de esta modalidad coincidió con la preocupación manifestada recientemente por la Fiscalía especializada en ciberdelitos, que informó un crecimiento sostenido de las denuncias por fraudes electrónicos en la provincia.

El escenario deja al Gobierno de Catamarca frente a una agenda compleja que trasciende el éxito organizativo del Poncho. La acumulación de episodios vinculados con la seguridad, los conflictos del transporte y la expansión de los delitos informáticos alimenta cuestionamientos sobre la capacidad de respuesta del Estado ante problemas que afectan de manera cotidiana a la población. Aunque cada situación responde a dinámicas diferentes, todas confluyen en un mismo debate sobre la eficacia de las políticas públicas de prevención y control.

Mientras la administración provincial continúa impulsando proyectos vinculados al turismo, la infraestructura y el desarrollo económico, el desafío político pasa por demostrar que esos avances pueden convivir con respuestas efectivas a las demandas que más preocupan a los ciudadanos. En Catamarca, el cierre del Poncho marcó el final de una celebración multitudinaria, pero también dejó abierta una agenda de reclamos que seguirá ocupando un lugar central en la discusión pública durante las próximas semanas.