“Nunca vi que un sindicato tiene que andar detrás de la obligación del Estado, que tiene que darles clases a los chicos”. La frase la lanzó Sergio Guillamondegui, secretario general del Sindicato de Docentes de Catamarca (Sidca), al iniciarse el segundo semestre del año en Catamarca con un aumento salarial que otra vez corre por detrás de la inflación y un tendal de reclamos estructurales sin respuesta.
En las últimas horas se activó la cláusula gatillo, que implicará un incremento aproximado del 4,01% correspondiente al bimestre mayo-junio. Ese porcentaje impactará en los haberes de julio —que se cobran en agosto— y se suma al 10% de marzo y al 5% de mayo. Así, el acumulado salarial del primer semestre trepó al 15,5%, unos puntos por debajo de la inflación real. “Por supuesto, siempre van a ser pocos los aumentos”, dijo el dirigente gremial, quien adelantó que seguirán peleando en las mesas paritarias para achicar esa brecha.
La pérdida de poder adquisitivo se explica con el número en la mano: la suba de precios en el mismo período arañó el 17%, de modo que la mejora negociada dejó un retroceso concreto del 1,5% en el bolsillo docente. Guillamondegui lo planteó sin vueltas y con la mira puesta en lo que viene: exigió que la cartera que conduce Verónica Soria muestre una hoja de ruta previsible para los próximos meses.
Sin estufas, sin ventiladores y sin cobertura en las aulas
Al repasar el estado de los edificios escolares, el secretario general de Sidca fue directo a la gestión de la ministra Verónica Soria. “El Ministerio no dio ni una estufa ni un caloventor”, denunció, y advirtió que mientras hoy los chicos sufren las cañerías escarchadas por las bajas temperaturas, en pocas semanas el problema será el opuesto. “Vamos a tener niños sin ventiladores (…). Estoy pidiendo condiciones mínimas”, subrayó. Según su relato, el Gobierno provincial se excusa argumentando que la infraestructura depende de Obras Públicas, pero Guillamondegui insistió en que la compra de mobiliario y equipamiento térmico es responsabilidad directa de la cartera educativa.
A los problemas edilicios se suma la falta de cobertura docente una vez terminado el receso invernal. Muchas escuelas arrancaron sin maestros al frente del aula porque no hubo un cronograma de asambleas que permitiera cubrir los cargos vacantes. “El Estado tiene que tener iniciativas propias”, dijo el dirigente, y completó: “No tengo que estar recordándoles todas las cosas”. En la misma línea, remarcó que el gremio debe reclamar de manera constante el pago de deudas salariales cuyo desembolso tendría que ser automático.
Guillamondegui también pidió que las autoridades empiecen a planificar de inmediato lo que se viene para diciembre, cuando la falta de agua y la ventilación insuficiente volverán a jaquear a las escuelas si no hay inversiones preventivas. Insistió en que la cartera educativa no puede delegar esa responsabilidad en otra área del Estado.
La combinación de salarios que pierden contra la inflación, edificios sin calefacción ni ventilación básica y bancos sin docente titular reavivó la tensión entre el sindicato y el Ministerio de Educación en el arranque de la segunda mitad del ciclo escolar. Guillamondegui cerró su intervención pidiendo que el Gobierno termine de definir por escrito los pasos a seguir para revertir el deterioro en las aulas de Catamarca.