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Catamarca y el costo de perder un empleo formal: menos ingresos y más precarización

Un informe oficial revela la pérdida de poder de compra de quienes abandonan el empleo registrado en Catamarca.

Los trabajadores que pierden un empleo formal privado y se vuelcan al cuentapropismo sufren, en promedio, una caída del 28% en su poder adquisitivo. Así lo muestra un informe elaborado con datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y la Secretaría de Trabajo, que retrata un deterioro profundo del mercado laboral y un impacto especialmente severo en provincias como Catamarca.

La radiografía de quienes abandonan el empleo registrado indica que refugiarse en la informalidad tampoco evita la pérdida de ingresos. Los que consiguieron un puesto asalariado no registrado resignaron un 14% de sus ingresos reales, mientras que los que entraron al sector público perdieron un 5% de su salario real. Los únicos que lograron sostener y hasta mejorar su poder de compra fueron aquellos que permanecieron o se reinsertaron en otro empleo formal privado: apenas sumaron un 2% de mejora, de acuerdo con el mismo estudio.

La destrucción de puestos registrados también modificó la composición del mercado laboral. Entre los trabajadores que dejaron un empleo privado en blanco, el 47% pasó a un trabajo asalariado no registrado, el 27% se volcó al cuentapropismo y solo el 26% consiguió empleo en el sector público. En el período analizado se perdieron 235.419 puestos de trabajo registrados y la tasa de desempleo escaló del 6,9% en el primer trimestre de 2023 al 7,8% en igual lapso de 2026.

Catamarca entre la pérdida de empleo formal y el avance de la precarización laboral

La informalidad ya abarca al 44,2% de los ocupados, uno de los niveles más altos de los últimos años. El informe pone en cuestión la idea de que ser tu propio jefe represente una mejora económica: en la mayoría de los casos, el cuentapropismo funciona como una alternativa de supervivencia, no de progreso, y viene acompañado de la renuncia forzada a derechos como aportes jubilatorios, vacaciones pagas y cobertura social.

El análisis difundido por C-P advierte, además, que la flexibilización laboral y la reducción de costos de despido “tienen un impacto limitado sobre la generación de empleo formal” y favorecen una mayor rotación. En un contexto de baja actividad económica y capacidad ociosa, esos cambios aceleran la destrucción de puestos registrados en lugar de contenerla.

El deterioro se siente con fuerza en el interior del país. Un informe de la UBA ubicó a Catamarca entre las provincias con la mayor caída del empleo registrado durante abril, lo que replica a escala local la tendencia de precarización y pérdida de ingresos que marcan los indicadores nacionales. Los datos provinciales refuerzan la urgencia de un debate sobre las políticas laborales en una de las jurisdicciones más golpeadas por la destrucción de puestos formales.

La conclusión del relevamiento es inequívoca: perder un empleo formal no solo implica quedar sin trabajo por un tiempo, sino regresar al mercado laboral en peores condiciones, con ingresos considerablemente más bajos y sin los derechos básicos que ofrecía el empleo registrado.