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Catamarca frente a una nueva presión sobre la salud pública: cómo afrontará Jalil el aumento de personas sin cobertura

La pérdida de cobertura privada en el país enciende las alarmas en Catamarca, donde el gobierno provincial deberá responder ante una posible mayor demanda.

Más de 1,2 millones de personas quedaron sin obra social, prepaga ni mutual en Argentina entre el cuarto trimestre de 2023 y el primero de 2026. El dato es nacional, pero abre una discusión inevitable en Catamarca: si cada vez más familias pierden su cobertura privada, ¿cómo se prepara el Gobierno de Raúl Jalil para afrontar una eventual mayor demanda sobre hospitales y centros de salud provinciales?

El relevamiento citado señala que las personas sin cobertura privada pasaron de 9.428.131 a 10.674.416, mientras que la proporción sobre el total de la población aumentó del 32% al 35,6%. Además, durante el último trimestre analizado unas 231.141 personas habrían pasado a depender del sistema público. Aunque esas cifras corresponden al conjunto del país y no permiten determinar por sí solas cuál fue la evolución en Catamarca, representan una señal de alerta para las provincias.

El interrogante para Catamarca es concreto: ¿qué ocurriría si una parte de los trabajadores que pierden su obra social o ya no pueden pagar una prepaga termina recurriendo al sistema sanitario provincial? La respuesta requiere algo más que discursos. Implica conocer la capacidad actual de hospitales, centros de atención primaria, guardias, profesionales y disponibilidad de medicamentos e insumos.

El dato más sensible aparece entre los jóvenes de 15 a 29 años, donde el 49,9% no contaba con obra social, prepaga ni mutual y dependía exclusivamente de la salud pública, según el relevamiento. La tendencia nacional muestra que el deterioro de los ingresos y del empleo puede modificar rápidamente el mapa de cobertura sanitaria, trasladando nuevas necesidades hacia el Estado.

Catamarca y el desafío de sostener la salud pública

Para el Gobierno de Jalil, el escenario representa un desafío de planificación. Catamarca no puede esperar a que los hospitales comiencen a saturarse para conocer el impacto de la pérdida de cobertura privada. Si la tendencia nacional continúa, la provincia debería contar con información propia que permita determinar cuántos catamarqueños están perdiendo sus coberturas y qué sectores podrían incorporarse progresivamente al sistema público.

El problema está estrechamente relacionado con el empleo. Según los datos difundidos, desde noviembre de 2023 se perdieron más de 235.000 empleos privados registrados y unos 73.000 empleos públicos a nivel nacional. Cuando desaparece un puesto registrado, no necesariamente pierde cobertura una sola persona: también pueden quedar afectados familiares que dependían de esa relación laboral para acceder a una obra social.

A eso se suma el incremento de las cuotas de las prepagas. El relevamiento indica que aumentaron un 460%, por encima de una inflación acumulada del 320% en el período analizado. Para muchas familias, sostener una cobertura privada puede convertirse así en un gasto cada vez más difícil de afrontar. En Catamarca, el Gobierno deberá observar si esa situación comienza a traducirse en un mayor uso de la red sanitaria provincial.

Por ahora, el material disponible no permite afirmar que Catamarca haya registrado exactamente el mismo incremento que el promedio nacional. Precisamente por eso, una de las principales preguntas que debería responder la administración de Jalil es cuántos catamarqueños tienen actualmente obra social, prepaga, mutual o dependen exclusivamente del sistema público, y cómo evolucionaron esos números durante los últimos años.

También será necesario conocer si la provincia tiene previsto reforzar recursos frente a un eventual aumento de la demanda. Más pacientes requieren más turnos, profesionales, medicamentos, estudios, camas y capacidad de atención, especialmente en un contexto donde los hospitales públicos funcionan como principal respaldo para quienes quedan fuera del sistema privado.

El dato nacional, entonces, funciona como una advertencia que Catamarca no debería ignorar. La pérdida de cobertura sanitaria puede convertirse en un problema provincial si una mayor cantidad de familias termina recurriendo a los hospitales estatales. La gestión de Raúl Jalil tendrá que mostrar si está preparada para absorber esa eventual presión y qué medidas contempla para evitar que la crisis de cobertura termine transformándose en una crisis de acceso a la salud pública en Catamarca.

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