La espera por las viviendas de Valle Chico se convirtió en un fuerte reclamo de 152 familias de Catamarca que aseguran haber pagado hace un año los montos correspondientes a las licitaciones de los dúplex y que todavía no recibieron sus casas. A través de un Reporte Ciudadano, los adjudicatarios cuestionaron los sucesivos cambios de fecha y reclamaron una respuesta concreta ante una situación que, según describen, les genera importantes dificultades económicas.
De acuerdo con el planteo difundido por las familias, cuando realizaron el pago se les informó que la espera sería de aproximadamente tres meses. Sin embargo, esa previsión fue modificándose con el paso del tiempo: primero se les habría indicado que la entrega sería en marzo, luego en mayo, posteriormente en agosto y, finalmente, tampoco se concretó esa última expectativa. Para los adjudicatarios, la sucesión de fechas incumplidas terminó generando incertidumbre y desconfianza.
El reclamo adquiere una dimensión económica concreta. Las familias sostienen que muchas debieron vender pertenencias o solicitar préstamos para poder afrontar la licitación y que actualmente continúan pagando las cuotas de esas deudas mientras deben mantener también el alquiler de sus viviendas. En algunos casos, aseguran que los contratos de alquiler ya vencieron, dejando a los adjudicatarios frente a una situación habitacional difícil de planificar.
Catamarca: las familias cuestionan las demoras y temen un uso político de las viviendas
Uno de los puntos más sensibles del planteo aparece cuando los adjudicatarios cuestionan la posibilidad de que la entrega de las viviendas de Valle Chico pueda quedar vinculada al calendario político. En su presentación, las 152 familias expresaron su preocupación ante la eventualidad de que la demora esté relacionada con la intención de Fidel Sáenz de postularse como candidato a intendente, aunque esa hipótesis es planteada por los propios reclamantes y no aparece acreditada en el material aportado.
Precisamente por eso, los adjudicatarios reclaman que sus viviendas no sean utilizadas como escenario de campaña electoral. Su planteo es directo: consideran que, después de haber pagado hace un año y de atravesar meses de espera, la entrega debería responder a una obligación concreta con las familias y no transformarse en un acto político. “Nuestras viviendas no pueden convertirse en una herramienta de campaña política”, expresaron en el reporte.
Los adjudicatarios también cuestionan la forma en que reciben información durante el proceso. Según su relato, deben realizar consultas de manera individual y encuentran respuestas diferentes dependiendo de quién los atienda, mientras las fechas anunciadas se modifican sucesivamente. Para las familias, esa falta de una comunicación clara agrava el problema porque impide organizar alquileres, deudas, mudanzas y compromisos económicos con un horizonte cierto.
El reclamo también pone el foco en una cuestión básica de gestión pública: la previsibilidad. Quienes participaron de la licitación aseguran que cumplieron con el desembolso que les correspondía y que ahora esperan que las autoridades expliquen qué ocurrió con los plazos originalmente comunicados, cuál es el estado concreto de los dúplex y cuándo podrán disponer efectivamente de las viviendas.
La situación resulta especialmente delicada porque no se trata solamente de una obra pendiente, sino de 152 familias que aseguran haber asumido compromisos económicos en función de una entrega que todavía no se produjo. Cada nueva modificación de los plazos, según sostienen, tiene consecuencias directas sobre hogares que continúan pagando alquileres o préstamos mientras esperan acceder a las viviendas que obtuvieron mediante licitación.
Por ahora, el material aportado contiene exclusivamente el reclamo de los adjudicatarios y no incorpora una respuesta oficial de los organismos responsables de la entrega de las viviendas. Por eso, además del pedido de una solución urgente, queda planteada la necesidad de que las autoridades de Catamarca informen públicamente cuál es el estado de las obras, por qué se modificaron los plazos anunciados y cuál es la fecha concreta prevista para la entrega de las viviendas de Valle Chico. Mientras tanto, las 152 familias sostienen que ya no quieren nuevas promesas ni fechas que vuelvan a cambiar: quieren una solución y certezas sobre las casas por las que aseguran haber pagado hace un año.